Dante Alighieri (1265-1321), poeta, prosista, teórico de la literatura, filósofo y pensador político italiano. Está considerado como una de las figuras más sobresalientes de la literatura universal, admirado por su espiritualidad y por su profundidad intelectual
Dante nació en Florencia, en los últimos días de mayo o los primeros de junio del año 1265, en el seno de una familia que pertenecía a la pequeña nobleza. Su madre murió cuando todavía era pequeño, y su padre al cumplir los 18 años. El acontecimiento más importante de la juventud de Dante Alighieri, según su propio testimonio, fue conocer, en el año 1274, a Beatriz, la mujer a quien amó y a la que exaltó como símbolo supremo de la gracia divina, primero en la Vida nueva y, más tarde, en su obra maestra, la Divina Comedia. Los especialistas han identificado a Bice di Folco como la noble florentina Bice di Folco Portinari, que murió en 1290, con apenas 20 años. Dante sólo la vio en tres ocasiones y nunca habló con ella, pero eso fue suficiente para que se convirtiera en la musa inspiradora de casi toda su obra.
Se sabe muy poco acerca de la educación de Dante, aunque sus libros reflejan una amplia erudición que comprendía casi todo el conocimiento de la época. En sus comienzos recibió una gran influencia de las obras del filósofo y retórico Brunetto Latini, que aparece, por otro lado, como personaje destacado en la Divina Comedia. Hacia 1285 se encontraba en Bolonia, y se supone que estudió en la universidad de esa ciudad. Durante las luchas políticas que tuvieron lugar en la Italia de aquellos años, se unió en un principio al bando de los güelfos, opuestos a los gibelinos (véase güelfos y gibelinos). En 1289 formaba parte del Ejército güelfo de la ciudad de Florencia que combatió en la batalla de Campaldino, en la que los güelfos vencieron a los gibelinos de Pisa y Arezzo. Por esa misma época se casó con Gemma di Manetto Donati, perteneciente a una destacada familia güelfa florentina.
La primera obra literaria de Dante fue la Vida nueva, escrita muy poco después de la muerte de Beatriz. Se compone de poemas que responden a la estructura del soneto y de la canción o canzone, entre los que se intercalan textos en prosa. En ella se narran acontecimientos relacionados con el amor del poeta hacia Beatriz, como el sueño en el que Dante la ve muerta, la muerte real de la joven y la decisión del enamorado que, desesperado, decide escribir una obra literaria dedicada a ella, como último monumento a su amor.
La Vida nueva muestra claramente la influencia de la poesía amorosa trovadoresca (véase Trovadores y troveros) de la Provenza francesa, y supone el punto culminante del Dolce Stil Nuovo, nombre que recibe la poesía escrita en la lengua vernácula en la Florencia de aquellos años. Esta obra consigue superar la tradición provenzal, pues describe los sentimientos amorosos del poeta de una manera sublime e idealista, pero insinúa una elevada espiritualidad muy próxima al misticismo. La Vida nueva, con su contenida intensidad de sentimientos, constituye una de las grandes obras de la literatura europea. La obra probablemente fue escrita entre 1292 y 1293 o incluso 1294.
Durante cinco años, Dante participó activamente en la vida política de Florencia. Ciertos documentos fechados en 1295 le sitúan inscrito en el gremio de médicos y boticarios, ya que quienes no pertenecían a la nobleza no podían participar en el gobierno de la ciudad a no ser que fueran miembros de una corporación. En 1300 partió hacia San Gimignano al frente de una misión diplomática. Ese mismo año fue elegido como uno de los seis magistrados de Florencia, cargo en el que se mantuvo sólo dos meses. Durante su mandato se profundizó la rivalidad existente entre las dos facciones del partido güelfo florentino, los llamados negros, que veían en el Papa un interesante aliado contra el poder imperial, y los blancos, que pretendían mantenerse independientes tanto del Papa como del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Con el fin de mantener la paz en la vida política florentina, se decidió desterrar a los jefes de las dos facciones enfrentadas. Sin embargo, apoyados por el papa Bonifacio VIII, los cabecillas de los güelfos negros regresaron a Florencia en 1301 y se apoderaron del gobierno de la ciudad. Dante, que se había opuesto al papa Bonifacio VIII, fue expulsado por un periodo de dos años y le impusieron una elevada multa. Al no hacerla efectiva le amenazaron con ejecutarlo si regresaba a la ciudad.
El exilio del poeta transcurrió entre Verona y otras ciudades del norte de Italia. Vivió en París entre 1307 y 1309. Durante este periodo de tiempo, sus ideas políticas sufrieron una considerable mutación y abrazó la causa de los gibelinos, que aspiraban a la unificación de Europa bajo el gobierno de un emperador culto y competente.
Durante los primeros años de exilio, el poeta escribió dos importantes obras en latín. La primera de ellas, De vulgari eloquentia (1304-1305), es un tratado sobre las ventajas que supondría el uso del italiano como lengua literaria. En él defiende la utilización de la lengua vernácula, establece criterios para su buen uso como lengua escrita y concluye con una sección dedicada a la crítica de algunas obras en lengua vernácula. La segunda de ellas, la inconclusa Convivio (1304-1307), fue concebida como una recopilación o enciclopedia, en 15 volúmenes, del conocimiento de la época. El primero de los tomos sería un volumen introductorio, mientras que los 14 restantes incluirían otros tantos comentarios en forma de poema. Sólo logró completar los 4 primeros libros.
Los anhelos políticos de Dante se vieron espoleados con la llegada a Italia de Enrique VII, rey de Alemania y cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico. Las intenciones del emperador consistían en unificar Italia bajo su soberanía. En medio de una febril actividad, Dante escribió a numerosos príncipes y líderes políticos italianos, urgiéndoles a dar la bienvenida al emperador y apoyarlo en sus deseos de unificar la península Itálica, pues era la mejor manera de terminar con las luchas entre las distintas ciudades y en el interior de éstas. La muerte de Enrique VII en Siena, el año 1313, acabó con las esperanzas políticas del poeta. El tratado Monarchia (1310), escrito en latín probablemente durante la estancia del emperador en Italia, constituye una exposición detallada de sus ideas, entre las cuales se encuentran la necesidad de la existencia de un Sacro Imperio y la separación total de Iglesia y Estado.
En 1316 la ciudad de Florencia ofreció a Dante la posibilidad de regresar, pero las condiciones que puso para ello eran las mismas que solían imponerse a los criminales perdonados por las autoridades de la ciudad. El poeta rechazó el ofrecimiento, argumentando que jamás regresaría a menos que le fuesen restituidos por completo su dignidad y su honor. Siguió, por tanto, viviendo en el exilio, y pasó sus últimos años en Ravena, donde murió el 13 o el 14 de septiembre de 1321. Fue enterrado en esta ciudad, pero sus restos han sido reclamados durante siglos por los florentinos, que le tenían reservada una sepultura en la iglesia de la Santa Croce.
Entre las obras menores que escribió durante este periodo se encuentran Quaestio de aqua et terra y dos églogas también en latín. La primera de las tres obras es un tratado cosmológico sobre una cuestión frecuente entre los pensadores de ese momento: si la superficie de las aguas es mayor que la de la tierra. Las églogas estaban inspiradas en el modelo desarrollado por el poeta clásico romano Virgilio, a quien Dante consideraba su más importante y duradera inspiración.
Dante debió de comenzar su obra maestra, la Divina Comedia, alrededor de 1307 y la concluyó probablemente poco antes de su muerte. Se trata de una narración alegórica en verso, de gran precisión y fuerza dramática, en la que se describe el imaginario viaje del poeta a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Está dividida en tres grandes secciones, que reciben su título de las tres etapas del recorrido. En cada uno de estos tres mundos Dante se va encontrando con personajes mitológicos, históricos o contemporáneos suyos, cada uno de los cuales simboliza un defecto o virtud, ya sea en el terreno de la política como en el de la religión. Así, los castigos o las recompensas que reciben por sus obras ilustran un esquema universal de valores morales. Durante su periplo a través del Infierno y el Purgatorio, el guía del poeta es Virgilio, alabado por Dante como el representante máximo de la razón. Beatriz, a quien Dante consideró siempre tanto la manifestación como el instrumento de la voluntad divina, lo guía a través del Paraíso.
Cada una de las secciones incluye 33 cantos, excepto la primera, que incluye uno más y sirve como introducción. Este extenso poema está escrito en terza rima, una estructura rimada cuya distribución es la siguiente: ABA BCB CDC... etc. (véase Versificación). La intención de Dante al componer este poema era llegar al mayor número posible de lectores, y por ello lo escribió en italiano, y no en latín. Lo tituló Commedia porque tiene un final feliz, en el Paraíso, al que llega al final de su viaje. El poeta puede por fin contemplar a Dios y siente cómo su propia voluntad se funde con la divina. Este adjetivo, divina, no apareció en el título hasta la edición de 1555, llevada a cabo por Ludovico Dolce.
La obra, que constituye un catálogo del pensamiento político, científico y filosófico de su tiempo, puede interpretarse en cuatro niveles: el literal, el alegórico, el moral y el místico. Ciertamente, es una impresionante dramatización de toda la teología cristiana medieval, pero, más allá de esta consideración, el viaje imaginario de Dante puede ser interpretado como una alegoría de la purificación del alma y de la consecución de la paz bajo la guía de la razón y el amor.
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Barba Porfirio
Porfirio Barba (1883-1942), uno de los seudónimos de Miguel Ángel Osorio Benítez, poeta colombiano que también firmó como 'Maín Ximénez' y 'Ricardo Arenales'. Su vida bohemia y errante lo llevó a diversos países, y en particular a México, donde ejerció el periodismo durante muchos años. Megalómano y contradictorio, siempre propenso al escándalo, enriqueció la leyenda sobre su extravagante persona con una producción poética peculiar, casi toda escrita entre 1907 y 1925, en la que se mostró delirante y desesperado, pero capaz de conciliar sus inquietudes existenciales con una expresión depurada. Así recuperó a su manera las aportaciones de los poetas 'malditos' del siglo XIX, románticos y simbolistas, con lo que perpetuaba algunas orientaciones del modernismo hispanoamericano y anunciaba otras, que una vanguardia renovada pondría poco después en circulación. Canciones y elegías (1932) y Rosas negras (1933) fueron las primeras recopilaciones de su obra, realizadas por el escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez. Había sido incluido en la Antología de la poesía mexicana moderna (1928) preparada por el poeta Jorge Cuesta. La realización más completa de sus obras es la realizada en 1985 por Fernando Vallejo con el título de Poemas.
Beckett Samuel
Samuel Beckett (1906-1989), poeta, novelista y destacado dramaturgo del teatro del absurdo. De origen irlandés, en 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
Beckett nació el 13 de abril de 1906, en Foxrock, cerca de Dublín. Tras asistir a una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde obtuvo la licenciatura en lenguas romances en 1927 y el doctorado en 1931. Entretanto pasó dos años como profesor en París. Al mismo tiempo continuó estudiando al filósofo francés René Descartes y escribió su ensayo crítico Proust (1931), que sentaría las bases filosóficas de su vida y su obra. Fue entonces cuando conoció al novelista y poeta irlandés James Joyce.
Entre 1932 y 1937 escribió y viajó sin descanso y desempeñó diversos trabajos para incrementar los ingresos de la pensión anual que le ofrecía su padre, cuya muerte en 1933 le supuso un duro golpe. En 1937 se estableció definitivamente en París, pero en 1942, tras adherirse a la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo, la policía secreta nazi. En el sur de Francia, libre de la ocupación alemana, Beckett escribió la novela Watt (que no se publicó hasta 1953).
Al final de la guerra regresó a París, donde produjo cuatro grandes obras: su trilogía Molloy (1951), Malone muere (1951) y El innombrable (1953), novelas que el propio autor consideraba su mayor logro, y la obra de teatro Esperando a Godot (1952), su obra maestra en opinión de la mayoría de los críticos. Gran parte de su producción posterior a 1945 fue escrita en francés. Otras obras importantes, publicadas en inglés, son Final de partida (1958), La última cinta (1959), Días felices (1961), Acto sin palabras (1964), No yo (1973), That Time (1976) y Footfall (1976); los relatos Murphy1938) y Cómo es (1964); y dos colecciones de Poemas (1930 y 1935). Una de sus últimas obras es Compañía (1980), donde resume su actitud de explorar lo inexplorable.
Tanto en sus novelas como en sus obras, Beckett centró su atención en la angustia indisociable de la condición humana, que en última instancia redujo al yo solitario o a la nada. Asimismo experimentó con el lenguaje hasta dejar tan sólo su esqueleto, lo que originó una prosa austera y disciplinada, sazonada de un humor corrosivo y alegrada con el uso de la jerga y la chanza. Su influencia en dramaturgos posteriores, sobre todo en aquellos que siguieron sus pasos en la tradición del absurdo, fue tan notable como el impacto de su prosa.
Beckett nació el 13 de abril de 1906, en Foxrock, cerca de Dublín. Tras asistir a una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde obtuvo la licenciatura en lenguas romances en 1927 y el doctorado en 1931. Entretanto pasó dos años como profesor en París. Al mismo tiempo continuó estudiando al filósofo francés René Descartes y escribió su ensayo crítico Proust (1931), que sentaría las bases filosóficas de su vida y su obra. Fue entonces cuando conoció al novelista y poeta irlandés James Joyce.
Entre 1932 y 1937 escribió y viajó sin descanso y desempeñó diversos trabajos para incrementar los ingresos de la pensión anual que le ofrecía su padre, cuya muerte en 1933 le supuso un duro golpe. En 1937 se estableció definitivamente en París, pero en 1942, tras adherirse a la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo, la policía secreta nazi. En el sur de Francia, libre de la ocupación alemana, Beckett escribió la novela Watt (que no se publicó hasta 1953).
Al final de la guerra regresó a París, donde produjo cuatro grandes obras: su trilogía Molloy (1951), Malone muere (1951) y El innombrable (1953), novelas que el propio autor consideraba su mayor logro, y la obra de teatro Esperando a Godot (1952), su obra maestra en opinión de la mayoría de los críticos. Gran parte de su producción posterior a 1945 fue escrita en francés. Otras obras importantes, publicadas en inglés, son Final de partida (1958), La última cinta (1959), Días felices (1961), Acto sin palabras (1964), No yo (1973), That Time (1976) y Footfall (1976); los relatos Murphy1938) y Cómo es (1964); y dos colecciones de Poemas (1930 y 1935). Una de sus últimas obras es Compañía (1980), donde resume su actitud de explorar lo inexplorable.
Tanto en sus novelas como en sus obras, Beckett centró su atención en la angustia indisociable de la condición humana, que en última instancia redujo al yo solitario o a la nada. Asimismo experimentó con el lenguaje hasta dejar tan sólo su esqueleto, lo que originó una prosa austera y disciplinada, sazonada de un humor corrosivo y alegrada con el uso de la jerga y la chanza. Su influencia en dramaturgos posteriores, sobre todo en aquellos que siguieron sus pasos en la tradición del absurdo, fue tan notable como el impacto de su prosa.
Boccaccio Giovanni
Giovanni Boccaccio (1313-1375), poeta y humanista italiano, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.
Boccaccio probablemente nació en París aunque sea un hecho muy discutido, hijo ilegítimo de un comerciante florentino y una noble francesa. Criado en Florencia, fue enviado a estudiar el arte del comercio a Nápoles, hacia el 1323. Abandonó la contabilidad por el Derecho Canónico y éste por los estudios clásicos y científicos. Formó parte de la corte de Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Se suponía que el rey tenía una hija ilegítima, Maria dei Conti d’Aquino. Aunque no se han encontrado pruebas concluyentes de su existencia, se ha dicho que fue amante de Boccaccio y que inspiró gran parte de su obra. Puede incluso que sea la Fiammetta inmortalizada en sus escritos.
A su regreso a Florencia, hacia 1340, Boccaccio desempeñó varios cargos diplomáticos con el gobierno de la ciudad, y en 1350 conoció al gran poeta y humanista Petrarca, con el que mantuvo una estrecha amistad hasta la muerte de Petrarca en 1374. En 1362, un amigo invitó a Boccaccio para que fuera a Nápoles, prometiéndole el patronazgo de la reina Juana. Una fría recepción por parte de la corte de la reina le llevó a buscar la hospitalidad de Petrarca, que entonces estaba en Venecia (1363). Sin embargo, rechazó la oferta que le hizo Petrarca de una casa y regresó a su propiedad de Certaldo (cerca de Florencia). Los años finales de Boccaccio, en los que se dedicó a la meditación religiosa, tuvieron la alegría de su nombramiento en 1373 como lector oficial de Dante. Su serie de lecturas quedó interrumpida por una enfermedad en 1374, y murió el año siguiente.
La obra más importante de Boccaccio es El Decamerón, que empezó en 1348 y terminó en 1353. Esta colección de cien relatos ingeniosos, alegres, se desarrolla en un marco concreto: un grupo de amigos “educados, afortunados y discretos”, siete mujeres y tres hombres, para escapar a un brote de peste se refugian en una villa de las afueras de Florencia. Allí se entretienen unos a otros durante un periodo de diez días (de ahí el título) con una serie de relatos contados por cada uno de ellos por turno. El relato de cada día termina con una canción, una canción para bailar entonada por uno de los narradores; estas canciones representan algunas de las muestras más exquisitas de la poesía lírica de Boccaccio. Al terminar el cuento número cien, los amigos vuelven a sus casas de la ciudad. El Decamerón es la primera obra plenamente renacentista ya que se ocupa sólo de aspectos humanos y sin hacer mención a temas religiosos y teológicos. Es notable por la riqueza y variedad de los cuentos, que alternan entre la solemnidad y el humor; por la brillantez de su escritura, y por su penetrante análisis de los personajes. En esta obra Boccaccio reunió material de muchas fuentes: fabliaux franceses, clásicos griegos y latinos, relatos populares y observaciones de la vida italiana de su época. El Decamerón rompió con la tradición literaria y, por primera vez en la edad media, Boccaccio presentó al hombre como artífice de su destino, más que como un ser a merced de la gracia divina.
Entre los otros escritos de Boccaccio se cuentan tres obras que se cree fueron inspiradas por Fiammetta: su primer y extenso romance en prosa Il Filocolo (1336), Elegía de Madonna Fiammetta (1343-1344) —las dos referidas a amantes desdeñados— e Il Corbaccio (1354). Su Filostrato (1338) y la Teseida (1340-1341) son poemas en octava rima, una forma métrica que Boccaccio llevó a la perfección (véase Versificación). También escribió una vida de Dante, con un comentario de la Divina Comedia, y varias obras eruditas, científicas y poéticas en latín, entre ellas De Claris Mulieribus (1360-1374). La obra de Boccaccio influyó en muchos escritores de toda Europa como Margarita de Navarra, Michel de Montaigne, Geoffrey Chaucer, Shakespeare y John Dryden.
De El Decamerón se conservan en España dos traducciones anónimas del siglo XV: una en catalán, atribuida a un monje del monasterio de San Cugat del Vallés, de 1429, y otra en castellano, más o menos de la misma época, de la que sólo se conservan unos cincuenta cuentos. Se supone que esta versión sirvió de modelo para la edición sevillana de 1496 que apareció con el nombre de Las cien novelas de Juan Bocacio.
Boccaccio probablemente nació en París aunque sea un hecho muy discutido, hijo ilegítimo de un comerciante florentino y una noble francesa. Criado en Florencia, fue enviado a estudiar el arte del comercio a Nápoles, hacia el 1323. Abandonó la contabilidad por el Derecho Canónico y éste por los estudios clásicos y científicos. Formó parte de la corte de Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Se suponía que el rey tenía una hija ilegítima, Maria dei Conti d’Aquino. Aunque no se han encontrado pruebas concluyentes de su existencia, se ha dicho que fue amante de Boccaccio y que inspiró gran parte de su obra. Puede incluso que sea la Fiammetta inmortalizada en sus escritos.
A su regreso a Florencia, hacia 1340, Boccaccio desempeñó varios cargos diplomáticos con el gobierno de la ciudad, y en 1350 conoció al gran poeta y humanista Petrarca, con el que mantuvo una estrecha amistad hasta la muerte de Petrarca en 1374. En 1362, un amigo invitó a Boccaccio para que fuera a Nápoles, prometiéndole el patronazgo de la reina Juana. Una fría recepción por parte de la corte de la reina le llevó a buscar la hospitalidad de Petrarca, que entonces estaba en Venecia (1363). Sin embargo, rechazó la oferta que le hizo Petrarca de una casa y regresó a su propiedad de Certaldo (cerca de Florencia). Los años finales de Boccaccio, en los que se dedicó a la meditación religiosa, tuvieron la alegría de su nombramiento en 1373 como lector oficial de Dante. Su serie de lecturas quedó interrumpida por una enfermedad en 1374, y murió el año siguiente.
La obra más importante de Boccaccio es El Decamerón, que empezó en 1348 y terminó en 1353. Esta colección de cien relatos ingeniosos, alegres, se desarrolla en un marco concreto: un grupo de amigos “educados, afortunados y discretos”, siete mujeres y tres hombres, para escapar a un brote de peste se refugian en una villa de las afueras de Florencia. Allí se entretienen unos a otros durante un periodo de diez días (de ahí el título) con una serie de relatos contados por cada uno de ellos por turno. El relato de cada día termina con una canción, una canción para bailar entonada por uno de los narradores; estas canciones representan algunas de las muestras más exquisitas de la poesía lírica de Boccaccio. Al terminar el cuento número cien, los amigos vuelven a sus casas de la ciudad. El Decamerón es la primera obra plenamente renacentista ya que se ocupa sólo de aspectos humanos y sin hacer mención a temas religiosos y teológicos. Es notable por la riqueza y variedad de los cuentos, que alternan entre la solemnidad y el humor; por la brillantez de su escritura, y por su penetrante análisis de los personajes. En esta obra Boccaccio reunió material de muchas fuentes: fabliaux franceses, clásicos griegos y latinos, relatos populares y observaciones de la vida italiana de su época. El Decamerón rompió con la tradición literaria y, por primera vez en la edad media, Boccaccio presentó al hombre como artífice de su destino, más que como un ser a merced de la gracia divina.
Entre los otros escritos de Boccaccio se cuentan tres obras que se cree fueron inspiradas por Fiammetta: su primer y extenso romance en prosa Il Filocolo (1336), Elegía de Madonna Fiammetta (1343-1344) —las dos referidas a amantes desdeñados— e Il Corbaccio (1354). Su Filostrato (1338) y la Teseida (1340-1341) son poemas en octava rima, una forma métrica que Boccaccio llevó a la perfección (véase Versificación). También escribió una vida de Dante, con un comentario de la Divina Comedia, y varias obras eruditas, científicas y poéticas en latín, entre ellas De Claris Mulieribus (1360-1374). La obra de Boccaccio influyó en muchos escritores de toda Europa como Margarita de Navarra, Michel de Montaigne, Geoffrey Chaucer, Shakespeare y John Dryden.
De El Decamerón se conservan en España dos traducciones anónimas del siglo XV: una en catalán, atribuida a un monje del monasterio de San Cugat del Vallés, de 1429, y otra en castellano, más o menos de la misma época, de la que sólo se conservan unos cincuenta cuentos. Se supone que esta versión sirvió de modelo para la edición sevillana de 1496 que apareció con el nombre de Las cien novelas de Juan Bocacio.
Browning Elizabeth Barrett
Elizabeth Barrett Browning (1806-1861), poetisa inglesa. Nació en Coxhoe Hall, Durham, debido a su salud precaria pasó su infancia y juventud aislada en el castillo familiar dedicado al estudio de los clásicos. En 1826 se publicó de forma anónima su Ensayo sobre la mente y otros poemas. Su traducción del Prometeo encadenado de Esquilo, se imprimió en 1833 y fue muy alabada, pero ella la consideró demasiado fría y monótona y realizó una nueva versión que se publicó en 1850. Cinco años más tarde, en El Serafín y otros poemas, expresó sus sentimientos cristianos en forma de tragedia clásica. A partir de 1838 estuvo incapacitada durante casi una década como consecuencia de una lesión de columna y una enfermedad pulmonar. Continuó escribiendo, no obstante, y en 1844 publicó un volumen de poesías que incluía ‘El lamento de los niños’ y ‘El galanteo de Lady Geraldine’; su edición estadounidense contó con una introducción a cargo de Edgar Allan Poe. Estos poemas fueron tan aplaudidos que, en 1850, a la muerte de William Wordsworth, se la mencionó para sucederlo como poeta laureada de Inglaterra.
En 1845 el poeta Robert Browning comenzó a escribir a Elizabeth para alabar su poesía. Su noviazgo —inmortalizado en 1930 en la obra teatral Los Barrett de Wimpole Street, de Rudolf Besier— fue enérgicamente rechazado por su padre, quien siempre se había mostrado muy poco dispuesto a conceder la independencia a sus hijos. En 1846, no obstante, la pareja huyó a Florencia, donde Elizabeth recobró la salud y tuvo un hijo a los 43 años. Sus Sonetos del portugués, dedicados a su marido y escritos en secreto antes de su matrimonio, se publicaron en 1850. La crítica suele coincidir en que los Sonetos —una de las antologías de poemas de amor más conocidas en Inglaterra— constituye su obra más importante. Browning expresó su simpatía por la causa de la unificación de Italia en Las ventanas de la Casa Guidi (1848-1851) y Poemas antes del Congreso (1860), considerada “irracional y poco femenina”. Su obra más extensa y ambiciosa es el poema didáctico en verso libre Aurora Leigh (1856), en el que defiende el derecho de las mujeres a la libertad intelectual y expone las preocupaciones de las artistas. Cayó enferma y murió en Casa Guidi, y fue enterrada en el cementerio protestante de Florencia. Robert Browning preparó sus Últimos poemas (1861) para la imprenta.
En 1845 el poeta Robert Browning comenzó a escribir a Elizabeth para alabar su poesía. Su noviazgo —inmortalizado en 1930 en la obra teatral Los Barrett de Wimpole Street, de Rudolf Besier— fue enérgicamente rechazado por su padre, quien siempre se había mostrado muy poco dispuesto a conceder la independencia a sus hijos. En 1846, no obstante, la pareja huyó a Florencia, donde Elizabeth recobró la salud y tuvo un hijo a los 43 años. Sus Sonetos del portugués, dedicados a su marido y escritos en secreto antes de su matrimonio, se publicaron en 1850. La crítica suele coincidir en que los Sonetos —una de las antologías de poemas de amor más conocidas en Inglaterra— constituye su obra más importante. Browning expresó su simpatía por la causa de la unificación de Italia en Las ventanas de la Casa Guidi (1848-1851) y Poemas antes del Congreso (1860), considerada “irracional y poco femenina”. Su obra más extensa y ambiciosa es el poema didáctico en verso libre Aurora Leigh (1856), en el que defiende el derecho de las mujeres a la libertad intelectual y expone las preocupaciones de las artistas. Cayó enferma y murió en Casa Guidi, y fue enterrada en el cementerio protestante de Florencia. Robert Browning preparó sus Últimos poemas (1861) para la imprenta.
Calderón de la Barca Pedro
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), dramaturgo y poeta español, es la última figura importante del siglo de Oro de la literatura española.
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.
En 1623, año en el que Velázquez es nombrado por el rey Felipe IV pintor de cámara, se representó la primera comedia conocida de Calderón de la Barca: Amor, honor y poder, donde ya desarrolla el problema del honor. No de una forma desgarrada y violenta, como ocurrirá con sus dramas, sino a través del juego de contrastes entre apariencia y realidad. La dama duende, escrita en 1629, es una de las comedias más famosas de Calderón. Su movimiento de escena y de personajes que parece anticipar el escenario giratorio, la gracia de las soluciones y actitudes, el encanto que preside toda la intriga, la oscilación entre realidad y ficción, hacen de ella una obra llena de aciertos escénicos y que aún hoy ofrece estímulos para una puesta en escena siempre renovada. Con esta obra Calderón pretendía atacar la superstición y la creencia en duendes y otros elementos mágicos de la época; lo realiza con una comedia de enredo y una puerta falsa por la que la protagonista entra y sale a placer realizando cambios en la estancia que sorprenden a su enamorado, asustan a su criado y complacen al público. Casa con dos puertas, mala es de guardar (1632) desarrolla un asunto parecido al de La dama duende, que tanto éxito había tenido. En No hay burlas con el amor (1637), demuestra que un criado con ser criado padece y sufre las mismas pasiones que un noble, y plantea, como en las anteriores, el problema de la educación de la mujer. Para Calderón la educación de la mujer debe atenerse sólo a lo relativo a las cuestiones domésticas, pues si se dedica a cuestiones intelectuales, cae en el ridículo. El propio dramaturgo se opondrá a esta tesis en otra comedia suya titulada ¿Cuál es la mayor perfección? (1663).
A estas obras de Calderón se las suele incluir en la categoría de comedias “de capa y espada”. Esto es, obras de enredo y de costumbres en las que el amor, el honor y los celos rigen las situaciones, casi siempre equívocas, y las reacciones de los personajes (el galán, la dama, el gracioso, los amigos, los rivales...), y tienen un final feliz.
Goethe consideraba a Calderón el gran genio del teatro. Schlegel llegó a afirmar que Calderón había resuelto el enigma del universo en algunos de sus dramas. También algunos románticos ingleses, como Shelley, vieron en Calderón al poeta dramático y lírico más grande. Calderón, dramaturgo por excelencia del barroco español, aúna las verdades teológicas y metafísicas propias de su época, a través de la búsqueda de un equilibrio entre la fe y la razón, con un debate que se prolonga en textos contemporáneos, más allá de la tendencia religiosa: el debate entre el deseo y el terror ante lo incomprensible, aquello que las palabras intentan vanamente manifestar.
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.
En 1623, año en el que Velázquez es nombrado por el rey Felipe IV pintor de cámara, se representó la primera comedia conocida de Calderón de la Barca: Amor, honor y poder, donde ya desarrolla el problema del honor. No de una forma desgarrada y violenta, como ocurrirá con sus dramas, sino a través del juego de contrastes entre apariencia y realidad. La dama duende, escrita en 1629, es una de las comedias más famosas de Calderón. Su movimiento de escena y de personajes que parece anticipar el escenario giratorio, la gracia de las soluciones y actitudes, el encanto que preside toda la intriga, la oscilación entre realidad y ficción, hacen de ella una obra llena de aciertos escénicos y que aún hoy ofrece estímulos para una puesta en escena siempre renovada. Con esta obra Calderón pretendía atacar la superstición y la creencia en duendes y otros elementos mágicos de la época; lo realiza con una comedia de enredo y una puerta falsa por la que la protagonista entra y sale a placer realizando cambios en la estancia que sorprenden a su enamorado, asustan a su criado y complacen al público. Casa con dos puertas, mala es de guardar (1632) desarrolla un asunto parecido al de La dama duende, que tanto éxito había tenido. En No hay burlas con el amor (1637), demuestra que un criado con ser criado padece y sufre las mismas pasiones que un noble, y plantea, como en las anteriores, el problema de la educación de la mujer. Para Calderón la educación de la mujer debe atenerse sólo a lo relativo a las cuestiones domésticas, pues si se dedica a cuestiones intelectuales, cae en el ridículo. El propio dramaturgo se opondrá a esta tesis en otra comedia suya titulada ¿Cuál es la mayor perfección? (1663).
A estas obras de Calderón se las suele incluir en la categoría de comedias “de capa y espada”. Esto es, obras de enredo y de costumbres en las que el amor, el honor y los celos rigen las situaciones, casi siempre equívocas, y las reacciones de los personajes (el galán, la dama, el gracioso, los amigos, los rivales...), y tienen un final feliz.
Goethe consideraba a Calderón el gran genio del teatro. Schlegel llegó a afirmar que Calderón había resuelto el enigma del universo en algunos de sus dramas. También algunos románticos ingleses, como Shelley, vieron en Calderón al poeta dramático y lírico más grande. Calderón, dramaturgo por excelencia del barroco español, aúna las verdades teológicas y metafísicas propias de su época, a través de la búsqueda de un equilibrio entre la fe y la razón, con un debate que se prolonga en textos contemporáneos, más allá de la tendencia religiosa: el debate entre el deseo y el terror ante lo incomprensible, aquello que las palabras intentan vanamente manifestar.
Camões Luís Vaz de
Luís Vaz de Camões (c. 1524-1580), uno de los más grandes poetas portugueses, cuya obra principal, Os Lusíadas (Los Lusíadas, 1572), se considera el poema épico nacional portugués. Camões, cuya vida estuvo llena de aventuras, nació probablemente en Lisboa. Al parecer estudió en la Universidad de Coimbra. Posteriormente formó parte de la corte de Juan III, de la que tuvo que exiliarse en 1546, debido a una aventura amorosa con una de las damas de la reina, Caterina de Ataíde; probablemente sea ella la fuente de inspiración de sus poemas de amor.
Virtualmente un exiliado, Camões emprendió la carrera militar en 1547 y perdió un ojo en Marruecos. En 1550, regresó a Lisboa, donde fue encarcelado por una reyerta callejera, y, una vez perdonado en 1553, embarcó para la India. Se cree que por entonces ya había empezado a trabajar en Os Lusíadas, pero en cualquier caso el argumento central del poema es el descubrimiento de la ruta marítima a la India por el explorador portugués Vasco da Gama.
Después de combatir en la India, Camões fue destinado a Macao, pero en 1558 le acusaron de extorsión y lo enviaron de vuelta a la India. Sobrevivió a un naufragio y regresó a Portugal, vía Mozambique, en 1570, con el manuscrito de su poema épico intacto. Se publicó dos años más tarde. A pesar de una pequeña pensión real y los comienzos de su fama mundial, los últimos años de Camões transcurrieron en la oscuridad, y murió en la pobreza en Lisboa, el 10 de junio de 1580.
Os Lusíadas, escrito en diez cantos en octava rima, se inspira tanto en la Eneida, el poema épico de Virgilio, como en Orlando furioso, del poeta italiano Ludovico Ariosto. Enlazadas con la historia del viaje de Vasco da Gama aparecen intensas referencias narrativas y proféticas a otros acontecimientos de la historia de Portugal, y también a determinadas ideas cristianas y humanistas. Aunque la obra ensalza las hazañas de los hijos de Lusus esto es, los lusíadas, o portugueses, también refleja la amargura con respecto a los aspectos más crueles del colonialismo portugués. El mismo tono de pesimismo impregna mucha de su lírica y las pocas cartas que nos han llegado.
La fama de Camões también se debe a los numerosos poemas suyos más cortos que se publicaron póstumamente: odas y sonetos, elegías y canzoni. También escribió tres obras de teatro, dos de ellas basadas en modelos clásicos. El tema principal de su poesía es el conflicto entre el amor apasionado y sensual y el ideal neoplatónico de amor espiritual. Es notable su perfección y simplicidad formal, la expresión de un sentimiento profundo y la introducción de un nuevo tema en la literatura portuguesa, la saudade-soledade (“añoranza cargada de soledad”).
Virtualmente un exiliado, Camões emprendió la carrera militar en 1547 y perdió un ojo en Marruecos. En 1550, regresó a Lisboa, donde fue encarcelado por una reyerta callejera, y, una vez perdonado en 1553, embarcó para la India. Se cree que por entonces ya había empezado a trabajar en Os Lusíadas, pero en cualquier caso el argumento central del poema es el descubrimiento de la ruta marítima a la India por el explorador portugués Vasco da Gama.
Después de combatir en la India, Camões fue destinado a Macao, pero en 1558 le acusaron de extorsión y lo enviaron de vuelta a la India. Sobrevivió a un naufragio y regresó a Portugal, vía Mozambique, en 1570, con el manuscrito de su poema épico intacto. Se publicó dos años más tarde. A pesar de una pequeña pensión real y los comienzos de su fama mundial, los últimos años de Camões transcurrieron en la oscuridad, y murió en la pobreza en Lisboa, el 10 de junio de 1580.
Os Lusíadas, escrito en diez cantos en octava rima, se inspira tanto en la Eneida, el poema épico de Virgilio, como en Orlando furioso, del poeta italiano Ludovico Ariosto. Enlazadas con la historia del viaje de Vasco da Gama aparecen intensas referencias narrativas y proféticas a otros acontecimientos de la historia de Portugal, y también a determinadas ideas cristianas y humanistas. Aunque la obra ensalza las hazañas de los hijos de Lusus esto es, los lusíadas, o portugueses, también refleja la amargura con respecto a los aspectos más crueles del colonialismo portugués. El mismo tono de pesimismo impregna mucha de su lírica y las pocas cartas que nos han llegado.
La fama de Camões también se debe a los numerosos poemas suyos más cortos que se publicaron póstumamente: odas y sonetos, elegías y canzoni. También escribió tres obras de teatro, dos de ellas basadas en modelos clásicos. El tema principal de su poesía es el conflicto entre el amor apasionado y sensual y el ideal neoplatónico de amor espiritual. Es notable su perfección y simplicidad formal, la expresión de un sentimiento profundo y la introducción de un nuevo tema en la literatura portuguesa, la saudade-soledade (“añoranza cargada de soledad”).
Chaucer Geoffrey
Geoffrey Chaucer (c. 1343-1400), poeta inglés, uno de los más sobresalientes de su país, cuya obra maestra, los Cuentos de Canterbury, resultó crucial para el posterior desarrollo de la literatura inglesa. Se conoce su vida a través de documentos relacionados con su carrera como funcionario de la corte de los reyes Eduardo III y Ricardo II.
Hijo de un próspero comerciante de vinos londinense, debió asistir a la escuela de gramática latina de la catedral de Saint Paul, y quizá estudió Leyes en Inns of Court. En 1357 era paje de la condesa del Ulster, Isabel, esposa del príncipe Lionel, tercer hijo de Eduardo III, lo cual le permitió, probablemente, aprender los modales de la corte y el uso de las armas y, hacia 1367, era escudero del rey Eduardo. Al parecer, en el año 1366 se casó con Philippa Roet, dama de compañía de la Reina, y más tarde estuvo al servicio de Juan de Gante, duque de Lancaster y cuarto hijo del rey Eduardo. Entre 1374 y 1386 trabajó como inspector de aduanas para la ciudad de Londres y entre 1389 y 1391 como funcionario responsable de los palacios y parques reales. Hacia 1386 se trasladó a una residencia en el campo, probablemente en Greenwich y, más tarde, se instaló en la región de Kent, donde en 1386 era juez de paz y miembro del Parlamento.
Chaucer viajó al frente de numerosas misiones diplomáticas a Francia, España e Italia en los años 1372, 1373 y 1378, lo cual le permitió entrar en contacto con las obras de Dante, Petrarca y Boccaccio (escritor que influyó notablemente en sus posteriores obras). En el último año de su vida alquiló una casa en las cercanías de la abadía de Westminster, templo en el que se le concedió el gran honor de ser enterrado a su muerte, en el lugar que a partir de entonces se conocería como el rincón de los poetas.
Durante toda su vida, Chaucer escribió y leyó sus obras para un selecto público de cortesanos y funcionarios entre los cuales, sin duda, debió encontrarse algún miembro de la familia real. La cultura de la aristocracia inglesa del momento era aún predominantemente afrancesada, por lo que en las primeras de sus obras se puede rastrear la influencia de poetas franceses de moda en la época, como Guillaume de Machaut y Jean Froissart, así como del gran drama alegórico del siglo XIII, el Roman de la Rose, obra de los poetas franceses Guillaume de Lorris y Jean de Meung, cuyo tema común era el amor cortés.
El autor inglés aseguraba haber traducido el Roman de la Rose, aunque, si ello fue cierto, hasta nosotros no han llegado sino algunos fragmentos. Su primera obra propia fue El libro de la duquesa, una elegía escrita para Juan de Gante con ocasión de la muerte, en 1369, de su primera esposa, Blanca, protagonista indirecta del poema. En esta obra el poeta se encuentra con un apenado caballero negro (Gante) que le hace un conmovedor relato de su amor y su tristeza por la pérdida de su 'hada madrina blanca' (Blanca).
Del mismo modo que El libro de la duquesa refleja las influencias del poeta clásico Ovidio y de la poesía francesa contemporánea, La casa de la fama y El parlamento de las aves, dos poemas relacionados también con los sueños, muestran la influencia de Dante y de Boccaccio. El inconcluso La casa de la fama, un poema de más de 2.000 versos, refiere, en tono humorístico, un frustrante viaje del poeta a lomos de un águila dorada (idea que proviene de Dante) rumbo al palacio de la diosa Fama, mientras que en El parlamento de las aves, el poeta es testigo de un infructuoso debate sobre el amor que tiene lugar entre distintas especies de aves. Estos tres poemas oníricos, escritos aproximadamente entre 1373 y 1385, contienen una curiosa mezcla de comedia y especulación seria sobre la enigmática naturaleza del amor.
En este periodo, el poeta también tradujo y adaptó obras religiosas, históricas y filosóficas, como la vida de santa Catalina, una serie de dramas medievales, breves vidas de personas desfavorecidas por la fortuna y una traducción de De Consolatione Philosophiae, escrita por el poeta latino clásico Boecio para proclamar su fe en la justicia divina y en la Providencia, que influyó profundamente en sus obras Troilo y Crésida (hacia 1385) y El cuento del caballero, adaptaciones de cuentos de Boccaccio.
Troilo y Crésida (traducción del poeta español Luis Cernuda, 1952), poema de más de 8.000 versos, es su obra más importante después de los Cuentos de Canterbury. Narra la historia de un amor trágico del príncipe troyano Troilo, que consigue a Crésida ayudado por las maquinaciones de un amigo íntimo, su tío Pándaro, y la pierde ante el guerrero griego Diomedes. La historia de amor se convierte, pues, en una tragedia medieval, que tiene como tema central el sentimiento de que la persecución de los transitorios ideales terrenales se convierte en algo insignificante comparado con el eterno amor de Dios. El poema termina con una solemne advertencia del autor a los jóvenes para que rechacen los vanos amores terrenales y vuelvan sus corazones hacia Dios. Los personajes de este extenso poema son tan complejos desde el punto de vista psicológico, que esta obra ha llegado a ser considerada como la primera novela moderna.
Más adelante, en el prólogo de La leyenda de las mujeres de bien (c. 1386), el dios del amor acusa al poeta de herejía por haber escrito acerca de la infiel Crésida, y le impone el castigo de escribir las vidas de las mártires de Cupido, es decir, las mujeres fieles que murieron por amor. Tras completar ocho de estas leyendas, el poeta debió de abandonar el proyecto, pues, hacia 1387, ya estaba trabajando en su obra maestra.
Se trata de una colección de historias cuyo hilo conductor lo constituye una peregrinación a la catedral de Canterbury, donde se encuentra la tumba de santo Tomás Becket. El poeta se une a un grupo de peregrinos, vívidamente descritos en el prólogo general, que se alojan en la Tabard Inn (Southwark) para viajar después a Canterbury. Entre ellos hay todo tipo de personajes de muy distinta extracción social, desde un caballero hasta un humilde labrador, que componen un microcosmos de la sociedad inglesa del siglo XIV.
Para pasar el tiempo, el anfitrión propone que los peregrinos cuenten historias, de modo que cada uno de los aproximadamente 30 personajes (no se llega a conocer con exactitud el número) contará cuatro cuentos. Esta estructura le dio al autor la posibilidad de utilizar distintos géneros literarios: vidas de santos, cuentos alegóricos y relatos de amor cortés, o mezclas de ellos. Chaucer no pudo finalizar su proyecto, ya que sólo pudo completar más o menos la cuarta parte de lo que había planeado. El trabajo consta de 22 cuentos en verso (2 inacabados) y 2 cuentos largos en prosa; algunos de ellos, al parecer, forman parte de sus primeros escritos. La obra Cuentos de Canterbury se compone de más de 18.000 versos separados en grupos de uno o más cuentos por breves notas introductorias.
En esta obra se encuentran los mejores ejemplos de casi todas las historias medievales, aunque la genialidad del autor consistió, sobre todo, en la trama de unión que creó entre los cuentos y la propia historia. Así, después del relato cortés y filosófico que cuenta el caballero sobre un amor noble, el molinero relata una deliciosa y picante historia de seducción dedicada al escudero. Éste contraataca con un cuento sobre la seducción y el engaño de la mujer y la hija de un molinero. De este modo, los cuentos van descubriendo las personalidades, disputas y diferentes opiniones de quienes los cuentan. Los prólogos y los cuentos de la comadre de Bath y del bulero constituyen los puntos álgidos de toda la producción literaria de Chaucer. La comadre, una firme defensora de su género frente al tradicional antifeminismo de la Iglesia, inicia una serie de cuentos sobre el sexo, el matrimonio y la nobleza (gentilesse). El bulero, en cambio, ofrece una escalofriante demostración de cómo la elocuencia en el púlpito convierte la esperanza en la salvación en un perverso juego de confidencias. Además de satirizar, a su modo, los abusos de la Iglesia, el autor también incluye una serie de cuentos didácticos y religiosos, y concluye con el sermón del clérigo sobre el valor de la penitencia. Tras él, escribe una confesión en la que se retracta de sus anteriores textos paganos, incluyendo Troilo y aquellos cuentos de Canterbury que 'empujan al pecado'. Como en el final de Troilo, la contrición nos recuerda que el genio de Chaucer no lograba escapar a la ortodoxia religiosa de sus tiempos.
Hijo de un próspero comerciante de vinos londinense, debió asistir a la escuela de gramática latina de la catedral de Saint Paul, y quizá estudió Leyes en Inns of Court. En 1357 era paje de la condesa del Ulster, Isabel, esposa del príncipe Lionel, tercer hijo de Eduardo III, lo cual le permitió, probablemente, aprender los modales de la corte y el uso de las armas y, hacia 1367, era escudero del rey Eduardo. Al parecer, en el año 1366 se casó con Philippa Roet, dama de compañía de la Reina, y más tarde estuvo al servicio de Juan de Gante, duque de Lancaster y cuarto hijo del rey Eduardo. Entre 1374 y 1386 trabajó como inspector de aduanas para la ciudad de Londres y entre 1389 y 1391 como funcionario responsable de los palacios y parques reales. Hacia 1386 se trasladó a una residencia en el campo, probablemente en Greenwich y, más tarde, se instaló en la región de Kent, donde en 1386 era juez de paz y miembro del Parlamento.
Chaucer viajó al frente de numerosas misiones diplomáticas a Francia, España e Italia en los años 1372, 1373 y 1378, lo cual le permitió entrar en contacto con las obras de Dante, Petrarca y Boccaccio (escritor que influyó notablemente en sus posteriores obras). En el último año de su vida alquiló una casa en las cercanías de la abadía de Westminster, templo en el que se le concedió el gran honor de ser enterrado a su muerte, en el lugar que a partir de entonces se conocería como el rincón de los poetas.
Durante toda su vida, Chaucer escribió y leyó sus obras para un selecto público de cortesanos y funcionarios entre los cuales, sin duda, debió encontrarse algún miembro de la familia real. La cultura de la aristocracia inglesa del momento era aún predominantemente afrancesada, por lo que en las primeras de sus obras se puede rastrear la influencia de poetas franceses de moda en la época, como Guillaume de Machaut y Jean Froissart, así como del gran drama alegórico del siglo XIII, el Roman de la Rose, obra de los poetas franceses Guillaume de Lorris y Jean de Meung, cuyo tema común era el amor cortés.
El autor inglés aseguraba haber traducido el Roman de la Rose, aunque, si ello fue cierto, hasta nosotros no han llegado sino algunos fragmentos. Su primera obra propia fue El libro de la duquesa, una elegía escrita para Juan de Gante con ocasión de la muerte, en 1369, de su primera esposa, Blanca, protagonista indirecta del poema. En esta obra el poeta se encuentra con un apenado caballero negro (Gante) que le hace un conmovedor relato de su amor y su tristeza por la pérdida de su 'hada madrina blanca' (Blanca).
Del mismo modo que El libro de la duquesa refleja las influencias del poeta clásico Ovidio y de la poesía francesa contemporánea, La casa de la fama y El parlamento de las aves, dos poemas relacionados también con los sueños, muestran la influencia de Dante y de Boccaccio. El inconcluso La casa de la fama, un poema de más de 2.000 versos, refiere, en tono humorístico, un frustrante viaje del poeta a lomos de un águila dorada (idea que proviene de Dante) rumbo al palacio de la diosa Fama, mientras que en El parlamento de las aves, el poeta es testigo de un infructuoso debate sobre el amor que tiene lugar entre distintas especies de aves. Estos tres poemas oníricos, escritos aproximadamente entre 1373 y 1385, contienen una curiosa mezcla de comedia y especulación seria sobre la enigmática naturaleza del amor.
En este periodo, el poeta también tradujo y adaptó obras religiosas, históricas y filosóficas, como la vida de santa Catalina, una serie de dramas medievales, breves vidas de personas desfavorecidas por la fortuna y una traducción de De Consolatione Philosophiae, escrita por el poeta latino clásico Boecio para proclamar su fe en la justicia divina y en la Providencia, que influyó profundamente en sus obras Troilo y Crésida (hacia 1385) y El cuento del caballero, adaptaciones de cuentos de Boccaccio.
Troilo y Crésida (traducción del poeta español Luis Cernuda, 1952), poema de más de 8.000 versos, es su obra más importante después de los Cuentos de Canterbury. Narra la historia de un amor trágico del príncipe troyano Troilo, que consigue a Crésida ayudado por las maquinaciones de un amigo íntimo, su tío Pándaro, y la pierde ante el guerrero griego Diomedes. La historia de amor se convierte, pues, en una tragedia medieval, que tiene como tema central el sentimiento de que la persecución de los transitorios ideales terrenales se convierte en algo insignificante comparado con el eterno amor de Dios. El poema termina con una solemne advertencia del autor a los jóvenes para que rechacen los vanos amores terrenales y vuelvan sus corazones hacia Dios. Los personajes de este extenso poema son tan complejos desde el punto de vista psicológico, que esta obra ha llegado a ser considerada como la primera novela moderna.
Más adelante, en el prólogo de La leyenda de las mujeres de bien (c. 1386), el dios del amor acusa al poeta de herejía por haber escrito acerca de la infiel Crésida, y le impone el castigo de escribir las vidas de las mártires de Cupido, es decir, las mujeres fieles que murieron por amor. Tras completar ocho de estas leyendas, el poeta debió de abandonar el proyecto, pues, hacia 1387, ya estaba trabajando en su obra maestra.
Se trata de una colección de historias cuyo hilo conductor lo constituye una peregrinación a la catedral de Canterbury, donde se encuentra la tumba de santo Tomás Becket. El poeta se une a un grupo de peregrinos, vívidamente descritos en el prólogo general, que se alojan en la Tabard Inn (Southwark) para viajar después a Canterbury. Entre ellos hay todo tipo de personajes de muy distinta extracción social, desde un caballero hasta un humilde labrador, que componen un microcosmos de la sociedad inglesa del siglo XIV.
Para pasar el tiempo, el anfitrión propone que los peregrinos cuenten historias, de modo que cada uno de los aproximadamente 30 personajes (no se llega a conocer con exactitud el número) contará cuatro cuentos. Esta estructura le dio al autor la posibilidad de utilizar distintos géneros literarios: vidas de santos, cuentos alegóricos y relatos de amor cortés, o mezclas de ellos. Chaucer no pudo finalizar su proyecto, ya que sólo pudo completar más o menos la cuarta parte de lo que había planeado. El trabajo consta de 22 cuentos en verso (2 inacabados) y 2 cuentos largos en prosa; algunos de ellos, al parecer, forman parte de sus primeros escritos. La obra Cuentos de Canterbury se compone de más de 18.000 versos separados en grupos de uno o más cuentos por breves notas introductorias.
En esta obra se encuentran los mejores ejemplos de casi todas las historias medievales, aunque la genialidad del autor consistió, sobre todo, en la trama de unión que creó entre los cuentos y la propia historia. Así, después del relato cortés y filosófico que cuenta el caballero sobre un amor noble, el molinero relata una deliciosa y picante historia de seducción dedicada al escudero. Éste contraataca con un cuento sobre la seducción y el engaño de la mujer y la hija de un molinero. De este modo, los cuentos van descubriendo las personalidades, disputas y diferentes opiniones de quienes los cuentan. Los prólogos y los cuentos de la comadre de Bath y del bulero constituyen los puntos álgidos de toda la producción literaria de Chaucer. La comadre, una firme defensora de su género frente al tradicional antifeminismo de la Iglesia, inicia una serie de cuentos sobre el sexo, el matrimonio y la nobleza (gentilesse). El bulero, en cambio, ofrece una escalofriante demostración de cómo la elocuencia en el púlpito convierte la esperanza en la salvación en un perverso juego de confidencias. Además de satirizar, a su modo, los abusos de la Iglesia, el autor también incluye una serie de cuentos didácticos y religiosos, y concluye con el sermón del clérigo sobre el valor de la penitencia. Tras él, escribe una confesión en la que se retracta de sus anteriores textos paganos, incluyendo Troilo y aquellos cuentos de Canterbury que 'empujan al pecado'. Como en el final de Troilo, la contrición nos recuerda que el genio de Chaucer no lograba escapar a la ortodoxia religiosa de sus tiempos.
Chocano José Santos
José Santos Chocano (1875-1934), poeta peruano, cuya voz es la más reconocible de la lírica modernista peruana por su aparatoso despliegue sonoro y visual. Esa vistosidad, las desbordantes pretensiones de su personalidad y los aspectos aventureros de su vida, le valieron ser considerado 'el poeta de América'; quería rivalizar con Rubén Darío, aunque carecía de la profundidad y sinceridad poéticas de éste.
Fue periodista y realizó labores diplomáticas en diversos países de América y en España. En México (1912) estuvo envuelto en el movimiento revolucionario, primero al servicio del presidente Madero y luego de Venustiano Carranza y Francisco Villa, de quien fue secretario. En Guatemala (1919) colaboró con el dictador Manuel Estrada Cabrera y estuvo a punto de ser fusilado cuando éste cayó del poder. En Lima fue solemnemente coronado (1922) por su obra poética. En 1925 mató a tiros a un escritor que lo había criticado; fue absuelto de su crimen, abandonó el país en 1928 y se estableció en Chile, donde un desquiciado mental lo mató.
Aunque se identificó con los ideales modernistas, Chocano era en verdad un ecléctico que creía que 'en el arte caben todas las escuelas como en un rayo de sol todos los colores'. Su poesía se distingue por la exaltación de la naturaleza y la fogosa evocación de lo histórico. Cantaba lo exótico, lo indígena y lo heroico, todo lo que era grandioso y pintoresco, apoyado en un verso rotundo y a veces estruendoso. Lo más representativo de su copiosa obra está en Alma América (1906) y Primicias de Oro de Indias (1934).
Fue periodista y realizó labores diplomáticas en diversos países de América y en España. En México (1912) estuvo envuelto en el movimiento revolucionario, primero al servicio del presidente Madero y luego de Venustiano Carranza y Francisco Villa, de quien fue secretario. En Guatemala (1919) colaboró con el dictador Manuel Estrada Cabrera y estuvo a punto de ser fusilado cuando éste cayó del poder. En Lima fue solemnemente coronado (1922) por su obra poética. En 1925 mató a tiros a un escritor que lo había criticado; fue absuelto de su crimen, abandonó el país en 1928 y se estableció en Chile, donde un desquiciado mental lo mató.
Aunque se identificó con los ideales modernistas, Chocano era en verdad un ecléctico que creía que 'en el arte caben todas las escuelas como en un rayo de sol todos los colores'. Su poesía se distingue por la exaltación de la naturaleza y la fogosa evocación de lo histórico. Cantaba lo exótico, lo indígena y lo heroico, todo lo que era grandioso y pintoresco, apoyado en un verso rotundo y a veces estruendoso. Lo más representativo de su copiosa obra está en Alma América (1906) y Primicias de Oro de Indias (1934).
Darío Rubén
Rubén Darío, seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916), poeta, periodista y diplomático nicaragüense, considerado el fundador del modernismo.
Nació en Metapa (actual Ciudad Darío), Nicaragua. Sus padres se separaron cuando él era muy pequeño y lo crió una abuela que lo presentó en Managua, siendo todavía un adolescente, como un artista prodigio. Leía a los poetas franceses y era invitado a recitar poesía. En 1886, realizó un viaje a Santiago de Chile y éste fue su primer contacto con el progreso y la metrópoli. Allí publicó su primer gran libro, Azul... (1888), obra que llamó la atención de la crítica y especialmente del escritor español Juan Valera. De regresó a Managua, se casó con Rafaela Contreras, en 1891; quince meses después nació su primer hijo y en 1893 murió su esposa.
Un año antes, había viajado a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Después de sucesivos viajes por Estados Unidos, Chile y Francia, y de residir en Buenos Aires, donde colaboró con el periódico La Nación, obtuvo una reputación internacional. En 1898, regresó a España como corresponsal del mismo periódico. Durante la estancia en Europa, alternó su residencia entre París y Madrid, ciudad ésta donde conoció, en 1900, a Francisca Sánchez, una mujer de origen campesino, con la que tuvo un hijo y con la que vivió hasta el fin de sus días.
Convertido en un poeta celebrado en Europa y América, fue nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907. La frecuencia de sus viajes favoreció paralelamente su fama como 'embajador del modernismo' en el mundo. Darío, un hombre que no había olvidado sus raíces provincianas, aun transformado en un cosmopolita total, veía que el esplendor europeo estaba llegando a su fin. En 1913, entró en una crisis religiosa y mística y marchó a refugiarse a Palma de Mallorca. Pero acabó doblegado por el alcoholismo, la pobreza y la enfermedad. En 1915, huyendo de un continente desgarrado por la I Guerra Mundial, regresó a América y murió en 1916, poco después de llegar a Managua.
Inició su carrera literaria en Chile. Los primeros poemas son una mezcla de tradicionalismo, romanticismo, a la manera del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer, con ingredientes de crítica social: Abrojos, de 1887, y Canto épico a las glorias de Chile, de 1888, año en que publicó también Azul... (revisado en 1890), una obra con reminiscencias románticas sobre la exaltación del amor y su correspondencia armónica con la naturaleza y el cosmos. Está dividido en cuatro partes: 'Primaveral', donde pone énfasis en el carácter sagrado del erotismo, en la línea del Cantar de los cantares; 'Estival' gira en torno al amor como instinto; en 'Autumnal', el amor aparece ligado a la nostalgia o dolor por la ausencia del ser amado; en 'Invernal', por último, el amor se revela mundano y moderno, capaz de desafiar las diferencias de climas y estaciones, ya que los amantes se refugian en 'lechos abrigados... cubiertos de pieles de Astrakán'. Por este libro, Rubén Darío es considerado el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig lo reconocieron como iniciador de una nueva época en la poesía en lengua española.
En su paso por París, Rubén Darío entró en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas, quienes transformarán su concepción poética, visible en la tendencia a una poesía más universal. El poeta asume la misión trascendente de revelar a los lectores su vida cotidiana a través de símbolos, metáforas y otras figuras retóricas, para lo cual se sirve de alusiones a la naturaleza, la historia, la mitología, otras obras literarias o la ciencia. En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista y abundante en imágenes exóticas, desarrolla de nuevo el tema del amor, ya no en armonía con la naturaleza sino con el arte: 'me río del viento que sopla fuera' dice el poeta, y la amada se entregará a él desdeñando a hermosos galanes, pues es el Arte quien triunfa en el amor.
La originalidad de Rubén Darío está en haber sabido expresar los gustos y sentimientos de su época. Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos y resonancias musicales. En Cantos de vida y esperanza (1905), por ejemplo, expone cómo el Arte, superando a la Naturaleza, que se manifiesta muchas veces como un caos, es capaz de rehacer el orden, de restablecer la armonía divina. Tema importante es, además, su preocupación por el futuro de la cultura hispana.
Otra faceta de la obra rubeniana es la de poeta cívico, ya que compone poemas tanto para exaltar a un héroe o un glorioso hecho nacional, como para realizar una amarga censura de los males sociales y políticos. El canto errante (1907), un libro en el que afrontó los eternos problemas de la humanidad, es conceptualmente su obra más universal. En el poema 'A Colón', expresa el espanto que supuso el descubrimiento y enaltece la ingenuidad de la América indígena; en 'A Roosevelt' evalúa a latinos y anglosajones medidos por el patrón materialista de estos últimos. Aunque intentó elevar la poesía política y sacarla de los cánones retóricos complacientes, no consiguió en estos poemas una obra tan elegante como en el resto de sus composiciones. La crítica lo atribuye al hecho de que su actitud ante la realidad política equivalía a la de un mero observador, con un compromiso menos vital que racional.
A partir de 1910 surgieron en Europa nuevas experiencias artísticas que buscaban respuestas estéticas diferentes en un contexto de crisis espiritual: es el origen de las vanguardias. Rubén Darío, que ya se había entregado al 'arte por el arte', se dio cuenta de que el arte no ayudaba a resolver las contradicciones sociales. Entregado a una vida excéntrica y bohemia y al consumo excesivo de alcohol, se estableció en 1913 en la isla de Mallorca. Allí comenzó a escribir una novela, La isla de oro, que dejó inconclusa, conmovido por la descomposición hacia la que se estaba encaminando Europa. También compuso Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario, siguiendo el modelo del Canto a mí mismo de Walt Whitman. Se trata de una obra menor, casi de compromiso, sin la intensidad de sus grandes poemas. En 1915 publicó La vida de Rubén Darío y, enfermo, regresó a Nicaragua, donde murió al año siguiente.
Rubén Darío es un hito en las letras hispánicas. Con él surgió el modernismo y favoreció el encuentro entre las letras de España y Latinoamérica. En un momento en el que en España la poesía decaía y se repetía a sí misma sobre calcos vacíos, aportó una savia que, junto con Bécquer, inició el camino para la recuperación, cuyos frutos más brillantes fueron Juan Ramón Jiménez, las vanguardias y, más tarde, la llamada generación del 27. En Latinoamérica su influencia no fue menor. Aunque la crítica hispánica siempre tuvo en un alto concepto a Darío, desde el centenario de su nacimiento en 1967 su obra se revalorizó notablemente.
Nació en Metapa (actual Ciudad Darío), Nicaragua. Sus padres se separaron cuando él era muy pequeño y lo crió una abuela que lo presentó en Managua, siendo todavía un adolescente, como un artista prodigio. Leía a los poetas franceses y era invitado a recitar poesía. En 1886, realizó un viaje a Santiago de Chile y éste fue su primer contacto con el progreso y la metrópoli. Allí publicó su primer gran libro, Azul... (1888), obra que llamó la atención de la crítica y especialmente del escritor español Juan Valera. De regresó a Managua, se casó con Rafaela Contreras, en 1891; quince meses después nació su primer hijo y en 1893 murió su esposa.
Un año antes, había viajado a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Después de sucesivos viajes por Estados Unidos, Chile y Francia, y de residir en Buenos Aires, donde colaboró con el periódico La Nación, obtuvo una reputación internacional. En 1898, regresó a España como corresponsal del mismo periódico. Durante la estancia en Europa, alternó su residencia entre París y Madrid, ciudad ésta donde conoció, en 1900, a Francisca Sánchez, una mujer de origen campesino, con la que tuvo un hijo y con la que vivió hasta el fin de sus días.
Convertido en un poeta celebrado en Europa y América, fue nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907. La frecuencia de sus viajes favoreció paralelamente su fama como 'embajador del modernismo' en el mundo. Darío, un hombre que no había olvidado sus raíces provincianas, aun transformado en un cosmopolita total, veía que el esplendor europeo estaba llegando a su fin. En 1913, entró en una crisis religiosa y mística y marchó a refugiarse a Palma de Mallorca. Pero acabó doblegado por el alcoholismo, la pobreza y la enfermedad. En 1915, huyendo de un continente desgarrado por la I Guerra Mundial, regresó a América y murió en 1916, poco después de llegar a Managua.
Inició su carrera literaria en Chile. Los primeros poemas son una mezcla de tradicionalismo, romanticismo, a la manera del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer, con ingredientes de crítica social: Abrojos, de 1887, y Canto épico a las glorias de Chile, de 1888, año en que publicó también Azul... (revisado en 1890), una obra con reminiscencias románticas sobre la exaltación del amor y su correspondencia armónica con la naturaleza y el cosmos. Está dividido en cuatro partes: 'Primaveral', donde pone énfasis en el carácter sagrado del erotismo, en la línea del Cantar de los cantares; 'Estival' gira en torno al amor como instinto; en 'Autumnal', el amor aparece ligado a la nostalgia o dolor por la ausencia del ser amado; en 'Invernal', por último, el amor se revela mundano y moderno, capaz de desafiar las diferencias de climas y estaciones, ya que los amantes se refugian en 'lechos abrigados... cubiertos de pieles de Astrakán'. Por este libro, Rubén Darío es considerado el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig lo reconocieron como iniciador de una nueva época en la poesía en lengua española.
En su paso por París, Rubén Darío entró en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas, quienes transformarán su concepción poética, visible en la tendencia a una poesía más universal. El poeta asume la misión trascendente de revelar a los lectores su vida cotidiana a través de símbolos, metáforas y otras figuras retóricas, para lo cual se sirve de alusiones a la naturaleza, la historia, la mitología, otras obras literarias o la ciencia. En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista y abundante en imágenes exóticas, desarrolla de nuevo el tema del amor, ya no en armonía con la naturaleza sino con el arte: 'me río del viento que sopla fuera' dice el poeta, y la amada se entregará a él desdeñando a hermosos galanes, pues es el Arte quien triunfa en el amor.
La originalidad de Rubén Darío está en haber sabido expresar los gustos y sentimientos de su época. Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos y resonancias musicales. En Cantos de vida y esperanza (1905), por ejemplo, expone cómo el Arte, superando a la Naturaleza, que se manifiesta muchas veces como un caos, es capaz de rehacer el orden, de restablecer la armonía divina. Tema importante es, además, su preocupación por el futuro de la cultura hispana.
Otra faceta de la obra rubeniana es la de poeta cívico, ya que compone poemas tanto para exaltar a un héroe o un glorioso hecho nacional, como para realizar una amarga censura de los males sociales y políticos. El canto errante (1907), un libro en el que afrontó los eternos problemas de la humanidad, es conceptualmente su obra más universal. En el poema 'A Colón', expresa el espanto que supuso el descubrimiento y enaltece la ingenuidad de la América indígena; en 'A Roosevelt' evalúa a latinos y anglosajones medidos por el patrón materialista de estos últimos. Aunque intentó elevar la poesía política y sacarla de los cánones retóricos complacientes, no consiguió en estos poemas una obra tan elegante como en el resto de sus composiciones. La crítica lo atribuye al hecho de que su actitud ante la realidad política equivalía a la de un mero observador, con un compromiso menos vital que racional.
A partir de 1910 surgieron en Europa nuevas experiencias artísticas que buscaban respuestas estéticas diferentes en un contexto de crisis espiritual: es el origen de las vanguardias. Rubén Darío, que ya se había entregado al 'arte por el arte', se dio cuenta de que el arte no ayudaba a resolver las contradicciones sociales. Entregado a una vida excéntrica y bohemia y al consumo excesivo de alcohol, se estableció en 1913 en la isla de Mallorca. Allí comenzó a escribir una novela, La isla de oro, que dejó inconclusa, conmovido por la descomposición hacia la que se estaba encaminando Europa. También compuso Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario, siguiendo el modelo del Canto a mí mismo de Walt Whitman. Se trata de una obra menor, casi de compromiso, sin la intensidad de sus grandes poemas. En 1915 publicó La vida de Rubén Darío y, enfermo, regresó a Nicaragua, donde murió al año siguiente.
Rubén Darío es un hito en las letras hispánicas. Con él surgió el modernismo y favoreció el encuentro entre las letras de España y Latinoamérica. En un momento en el que en España la poesía decaía y se repetía a sí misma sobre calcos vacíos, aportó una savia que, junto con Bécquer, inició el camino para la recuperación, cuyos frutos más brillantes fueron Juan Ramón Jiménez, las vanguardias y, más tarde, la llamada generación del 27. En Latinoamérica su influencia no fue menor. Aunque la crítica hispánica siempre tuvo en un alto concepto a Darío, desde el centenario de su nacimiento en 1967 su obra se revalorizó notablemente.
De la Cruz Sor Juana Inés
Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), autodidacta, humanista, gran poeta mexicana del virreinato de Nueva España, cuyo verdadero nombre era Juana Ramírez de Asbaje.
Hija ilegítima, nació en San Miguel Nepantla, hoy estado de México. Aprendió a leer y escribir a los tres años; estudió en la biblioteca de su abuelo y a los ocho años escribió una loa eucarística. Muy joven viajó a la ciudad de México, donde estudió latín (en sólo 20 lecciones). En 1665 entró en la Corte al servicio de la virreina, doña Leonor Carreto, marquesa de Mancera, y fue objeto de asombro y veneración por su inteligencia, memoria y discreción.
Instigada por su confesor, el poderoso jesuita Antonio Núñez de Miranda, en 1667 decidió ingresar en el convento de San José de las carmelitas descalzas para poder dedicarse al estudio. Más tarde, abandonó este convento por enfermedad, pero en 1669 ingresó de forma definitiva en el convento de San Jerónimo de la ciudad de México, donde permanecería el resto de su vida. Sor Juana reunió una valiosísima biblioteca que llegó a tener unos 4.000 volúmenes y adquirió conocimientos de las más diversas disciplinas: teología, astronomía, pintura, lenguas, filosofía o música. Enfermó y murió un 17 de abril a consecuencia de una epidemia de peste, mientras cuidaba a sus hermanas de la orden.
Su época más fecunda comienza en 1680 con la concepción del Neptuno Alegórico, arco triunfal en honor de los marqueses de la Laguna y condes de Paredes, barroca y magnífica obra que le abrió las puertas de palacio y la convirtió en favorita de los virreyes, sus mecenas. Es entonces cuando despidió a su confesor, según se deduce de la recientemente descubierta Carta al padre Núñez, escrita en torno a 1682, y que ha mostrado una faceta polémica y argumentativa de la monja.
Desde el año 1680 hasta el 1688 sor Juana vivió una época de gran producción literaria, en la que abundan sus admirables sonetos, endechas, glosas, quintillas, décimas, redondillas, ovillejos amorosos, religiosos, filosóficos y satíricos, numerosos romances y otras composiciones (véase Versificación). Esta cualidad la sitúa, según Tomás Navarro Tomás, entre los más altos poetas de su periodo, apenas igualada por ninguno anterior. En los villancicos, quizá uno de los aspectos menos estudiados de su obra, despliega su mayor riqueza.
Obras de todo género y tipo, cortesanas y religiosas, se van acumulando en su producción. Comedias de enredo, como Los empeños de una casa y La segunda Celestina, tal vez escrita con Agustín Salazar y Torres; comedia mitológica, como Amor es más laberinto, escrita en colaboración con Juan de Guevara; tres autos sacramentales, El Divino Narciso, El Cetro de José y El Mártir del Sacramento (San Hermenegildo), en los que utilizando la poética de Calderón de la Barca nunca desmerece de su modelo; en las loas que preceden a los dos primeros autos mencionados se reitera la relación de los sacrificios humanos aztecas con la Eucaristía, concediéndole derecho de existencia a la religión de los antiguos mexicanos.
Primero Sueño es un extraordinario poema en forma de silva de 975 versos en el que rivaliza con el Góngora de las Soledades, y del que ella misma dijo: “No me acuerdo de haber escrito por mi gusto sino un papelillo que llaman El Sueño”. En Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe (1982), Octavio Paz traza las principales diferencias entre los dos poetas: “La poetisa mexicana se propone describir una realidad que, por definición, no es visible. Su tema es la experiencia de un mundo que está más allá de los sentidos”. Y José Gaos, filósofo español exiliado en México, advierte: “El poema de Sor Juana es un astro de oscuros fulgores absolutamente señero en el firmamento de su edad”.
Gracias a la condesa de Paredes, su mecenas y musa, se publicó en España Inundación castálida; el primer volumen reunía sus doce primeras loas y se publicó en Madrid en 1669, y el Segundo volumen en la ciudad de Sevilla en 1692. De esta obra, cosa insólita, se hicieron veinte reediciones españolas de 1689 a 1725, incluidas las de Fama y obras póstumas (Madrid, 1700).
Hasta 1950 se carecía de una buena edición de su obra. Por eso, en 1951, Alfonso Méndez Plancarte la ordenó en 4 tomos, obra que hoy sigue siendo la versión más completa y autorizada de la que se dispone en España; en 1995, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó los facsímiles de sus primeras ediciones.
En 1690, mientras en la Nueva España abundaba el hambre, las rebeliones de los indios y las epidemias, el obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, le editó su Carta Athenagórica (o crítica del sermón del Mandato) en la que brilla el ingenio de sor Juana como prosista. En esa obra teológica, sor Juana discute sobre las máximas finezas de Cristo y parece impugnar al jesuita portugués Antonio Vieira. Sin embargo, su confesor le recomienda una mayor santidad y Santa Cruz le dirige su Carta de Sor Filotea, nombre bajo el cual se traviste el dignatario, en la que conmina a sor Juana a dejar sus escritos profanos y abrazar los religiosos (primera señal de una probable persecución que le obligó a abandonar las letras). Justamente célebre es su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), contestación a la Carta del obispo, una brillante defensa del derecho de las mujeres a expresarse con toda libertad.
Una polémica sobre los últimos años de su vida dividió a los sorjuanistas: unos postulaban la tesis de su conversión, otros atribuían su silencio final a una persecución. Recientes descubrimientos parecen confirmar esta última tesis. El historiador mexicano Elías Trabulse publicó en 1996 un documento satírico, muy probablemente autógrafo de sor Juana, La Carta de Serafina de Cristo, escrita en 1691, un mes antes de la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, en donde la monja revela que el verdadero personaje impugnado en su Athenagórica es el padre Núñez. Trabulse asegura que sor Juana fue objeto de un juicio secreto conducido por el obispo Aguiar y Seixas, amparado por el derecho canónico, si se incurría en “un error religioso”.
A partir de 1694 dejó de publicar sus obras aunque siguió escribiendo, como prueban los Enigmas, poemas manuscritos que conforman un libro intitulado La Casa del Placer, recientemente publicado. Un inventario del siglo XIX encontrado en su celda da cuenta de 15 manuscritos póstumos con poemas sagrados y profanos. Sor Juana ocupó cargos importantes en su convento, entre ellos el de contadora, oficio que desempeñó hasta el final de su vida.
Hija ilegítima, nació en San Miguel Nepantla, hoy estado de México. Aprendió a leer y escribir a los tres años; estudió en la biblioteca de su abuelo y a los ocho años escribió una loa eucarística. Muy joven viajó a la ciudad de México, donde estudió latín (en sólo 20 lecciones). En 1665 entró en la Corte al servicio de la virreina, doña Leonor Carreto, marquesa de Mancera, y fue objeto de asombro y veneración por su inteligencia, memoria y discreción.
Instigada por su confesor, el poderoso jesuita Antonio Núñez de Miranda, en 1667 decidió ingresar en el convento de San José de las carmelitas descalzas para poder dedicarse al estudio. Más tarde, abandonó este convento por enfermedad, pero en 1669 ingresó de forma definitiva en el convento de San Jerónimo de la ciudad de México, donde permanecería el resto de su vida. Sor Juana reunió una valiosísima biblioteca que llegó a tener unos 4.000 volúmenes y adquirió conocimientos de las más diversas disciplinas: teología, astronomía, pintura, lenguas, filosofía o música. Enfermó y murió un 17 de abril a consecuencia de una epidemia de peste, mientras cuidaba a sus hermanas de la orden.
Su época más fecunda comienza en 1680 con la concepción del Neptuno Alegórico, arco triunfal en honor de los marqueses de la Laguna y condes de Paredes, barroca y magnífica obra que le abrió las puertas de palacio y la convirtió en favorita de los virreyes, sus mecenas. Es entonces cuando despidió a su confesor, según se deduce de la recientemente descubierta Carta al padre Núñez, escrita en torno a 1682, y que ha mostrado una faceta polémica y argumentativa de la monja.
Desde el año 1680 hasta el 1688 sor Juana vivió una época de gran producción literaria, en la que abundan sus admirables sonetos, endechas, glosas, quintillas, décimas, redondillas, ovillejos amorosos, religiosos, filosóficos y satíricos, numerosos romances y otras composiciones (véase Versificación). Esta cualidad la sitúa, según Tomás Navarro Tomás, entre los más altos poetas de su periodo, apenas igualada por ninguno anterior. En los villancicos, quizá uno de los aspectos menos estudiados de su obra, despliega su mayor riqueza.
Obras de todo género y tipo, cortesanas y religiosas, se van acumulando en su producción. Comedias de enredo, como Los empeños de una casa y La segunda Celestina, tal vez escrita con Agustín Salazar y Torres; comedia mitológica, como Amor es más laberinto, escrita en colaboración con Juan de Guevara; tres autos sacramentales, El Divino Narciso, El Cetro de José y El Mártir del Sacramento (San Hermenegildo), en los que utilizando la poética de Calderón de la Barca nunca desmerece de su modelo; en las loas que preceden a los dos primeros autos mencionados se reitera la relación de los sacrificios humanos aztecas con la Eucaristía, concediéndole derecho de existencia a la religión de los antiguos mexicanos.
Primero Sueño es un extraordinario poema en forma de silva de 975 versos en el que rivaliza con el Góngora de las Soledades, y del que ella misma dijo: “No me acuerdo de haber escrito por mi gusto sino un papelillo que llaman El Sueño”. En Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe (1982), Octavio Paz traza las principales diferencias entre los dos poetas: “La poetisa mexicana se propone describir una realidad que, por definición, no es visible. Su tema es la experiencia de un mundo que está más allá de los sentidos”. Y José Gaos, filósofo español exiliado en México, advierte: “El poema de Sor Juana es un astro de oscuros fulgores absolutamente señero en el firmamento de su edad”.
Gracias a la condesa de Paredes, su mecenas y musa, se publicó en España Inundación castálida; el primer volumen reunía sus doce primeras loas y se publicó en Madrid en 1669, y el Segundo volumen en la ciudad de Sevilla en 1692. De esta obra, cosa insólita, se hicieron veinte reediciones españolas de 1689 a 1725, incluidas las de Fama y obras póstumas (Madrid, 1700).
Hasta 1950 se carecía de una buena edición de su obra. Por eso, en 1951, Alfonso Méndez Plancarte la ordenó en 4 tomos, obra que hoy sigue siendo la versión más completa y autorizada de la que se dispone en España; en 1995, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó los facsímiles de sus primeras ediciones.
En 1690, mientras en la Nueva España abundaba el hambre, las rebeliones de los indios y las epidemias, el obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, le editó su Carta Athenagórica (o crítica del sermón del Mandato) en la que brilla el ingenio de sor Juana como prosista. En esa obra teológica, sor Juana discute sobre las máximas finezas de Cristo y parece impugnar al jesuita portugués Antonio Vieira. Sin embargo, su confesor le recomienda una mayor santidad y Santa Cruz le dirige su Carta de Sor Filotea, nombre bajo el cual se traviste el dignatario, en la que conmina a sor Juana a dejar sus escritos profanos y abrazar los religiosos (primera señal de una probable persecución que le obligó a abandonar las letras). Justamente célebre es su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), contestación a la Carta del obispo, una brillante defensa del derecho de las mujeres a expresarse con toda libertad.
Una polémica sobre los últimos años de su vida dividió a los sorjuanistas: unos postulaban la tesis de su conversión, otros atribuían su silencio final a una persecución. Recientes descubrimientos parecen confirmar esta última tesis. El historiador mexicano Elías Trabulse publicó en 1996 un documento satírico, muy probablemente autógrafo de sor Juana, La Carta de Serafina de Cristo, escrita en 1691, un mes antes de la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, en donde la monja revela que el verdadero personaje impugnado en su Athenagórica es el padre Núñez. Trabulse asegura que sor Juana fue objeto de un juicio secreto conducido por el obispo Aguiar y Seixas, amparado por el derecho canónico, si se incurría en “un error religioso”.
A partir de 1694 dejó de publicar sus obras aunque siguió escribiendo, como prueban los Enigmas, poemas manuscritos que conforman un libro intitulado La Casa del Placer, recientemente publicado. Un inventario del siglo XIX encontrado en su celda da cuenta de 15 manuscritos póstumos con poemas sagrados y profanos. Sor Juana ocupó cargos importantes en su convento, entre ellos el de contadora, oficio que desempeñó hasta el final de su vida.
Dickinson Emily Elizabeth
Emily Elizabeth Dickinson (1830-1886), importante poetisa estadounidense creadora de una lírica excepcionalmente personal que trata con una gran inteligencia temas universales como el amor, la muerte y la inmortalidad.
Dickinson nació el 10 de diciembre de 1830, en Amherst (Massachusetts), en el seno de una familia puritana y severamente religiosa que llevaba ocho generaciones viviendo en Nueva Inglaterra. Estudió en la academia de Amherst y en el seminario femenino de Mount Holyoke, South Hadley, en Massachusetts. Dickinson, que fue una joven activa y llena de vida se retiró de la sociedad a los 30 años y durante el resto de su vida vivió como una ermitaña, manteniéndose únicamente en contacto con amigos a través de sus enigmáticas y epigramáticas cartas. Las razones que tradicionalmente se han dado sobre este aislamiento —que le daban arrebatos románticos— se cuestionan seriamente en la actualidad.
A partir de entonces y hasta su muerte, Dickinson escribió una poesía muy original. La primera figura literaria de la época en darse cuenta de su valía como poetisa fue el clérigo y escritor Thomas Higginson, que a pesar de reconocer su genio y ser su único mentor literario y corresponsal le aconsejó no publicar su obra porque iba en contra de las convenciones literarias de la época. Sin embargo, su otra amistad literaria, la novelista Helen Jackson, intentó infructuosamente convencerla para que publicara un libro de poemas, y a pesar de que en vida sólo llegó a publicar siete, después de su muerte se encontraron entre sus papeles 2.000 poemas, algunos de los cuales sólo eran fragmentos. A partir de este material, Higginson y Mabel Loomis Todd, una amiga de Amherst, editaron la primera selección de su obras, Poemas (1890), que tuvo un gran éxito popular.
Investigaciones recientes sugieren que hubo dos personas importantes en su vida que ejercieron cierta influencia en su poesía: Charles Wadsworth, un clérigo de Filadelfia, y Otis P. Lord, un amigo de su padre.
La mayoría de los poemas de Dickinson están escritos en unas pocas combinaciones de versos yámbicos de tres o cuatro pies (véase Versificación), en breves estrofas. Varió los efectos de la rima empleando también rimas asonantes (por ejemplo, “tune” con “pain”), un recurso muy utilizado por los poetas del siglo siguiente. Su lenguaje es sencillo, pero su sintaxis compleja dibuja una rica variedad de connotaciones a partir de palabras corrientes. Sus imágenes y metáforas derivan de una profunda observación de la naturaleza y de una imaginación a menudo tan juguetona en su pensamiento e ingeniosa en la expresión como la de los poetas Metafísicos ingleses del siglo XVII. Las primeras ediciones eliminaron su uso característico de guiones que expresaban el ritmo y fuerza de su pensamiento.
La combinación de temas universales expresados con un intenso sentimiento personal y su utilización de formas del verso familiares confieren a su poesía lírica una franqueza mística comparable a la que encontramos en la obra del poeta inglés William Blake. Dickinson murió el 15 de mayo de 1886. La edición completa de su poesía, con la puntuación y estilo tipográfico originales, no se publicó hasta 1960. En 1958 se publicó una edición en tres volúmenes de su correspondencia.
Dickinson nació el 10 de diciembre de 1830, en Amherst (Massachusetts), en el seno de una familia puritana y severamente religiosa que llevaba ocho generaciones viviendo en Nueva Inglaterra. Estudió en la academia de Amherst y en el seminario femenino de Mount Holyoke, South Hadley, en Massachusetts. Dickinson, que fue una joven activa y llena de vida se retiró de la sociedad a los 30 años y durante el resto de su vida vivió como una ermitaña, manteniéndose únicamente en contacto con amigos a través de sus enigmáticas y epigramáticas cartas. Las razones que tradicionalmente se han dado sobre este aislamiento —que le daban arrebatos románticos— se cuestionan seriamente en la actualidad.
A partir de entonces y hasta su muerte, Dickinson escribió una poesía muy original. La primera figura literaria de la época en darse cuenta de su valía como poetisa fue el clérigo y escritor Thomas Higginson, que a pesar de reconocer su genio y ser su único mentor literario y corresponsal le aconsejó no publicar su obra porque iba en contra de las convenciones literarias de la época. Sin embargo, su otra amistad literaria, la novelista Helen Jackson, intentó infructuosamente convencerla para que publicara un libro de poemas, y a pesar de que en vida sólo llegó a publicar siete, después de su muerte se encontraron entre sus papeles 2.000 poemas, algunos de los cuales sólo eran fragmentos. A partir de este material, Higginson y Mabel Loomis Todd, una amiga de Amherst, editaron la primera selección de su obras, Poemas (1890), que tuvo un gran éxito popular.
Investigaciones recientes sugieren que hubo dos personas importantes en su vida que ejercieron cierta influencia en su poesía: Charles Wadsworth, un clérigo de Filadelfia, y Otis P. Lord, un amigo de su padre.
La mayoría de los poemas de Dickinson están escritos en unas pocas combinaciones de versos yámbicos de tres o cuatro pies (véase Versificación), en breves estrofas. Varió los efectos de la rima empleando también rimas asonantes (por ejemplo, “tune” con “pain”), un recurso muy utilizado por los poetas del siglo siguiente. Su lenguaje es sencillo, pero su sintaxis compleja dibuja una rica variedad de connotaciones a partir de palabras corrientes. Sus imágenes y metáforas derivan de una profunda observación de la naturaleza y de una imaginación a menudo tan juguetona en su pensamiento e ingeniosa en la expresión como la de los poetas Metafísicos ingleses del siglo XVII. Las primeras ediciones eliminaron su uso característico de guiones que expresaban el ritmo y fuerza de su pensamiento.
La combinación de temas universales expresados con un intenso sentimiento personal y su utilización de formas del verso familiares confieren a su poesía lírica una franqueza mística comparable a la que encontramos en la obra del poeta inglés William Blake. Dickinson murió el 15 de mayo de 1886. La edición completa de su poesía, con la puntuación y estilo tipográfico originales, no se publicó hasta 1960. En 1958 se publicó una edición en tres volúmenes de su correspondencia.
Flórez Julio
Julio Flórez (1867-1923), poeta colombiano.
Nació en Chiquinquirá y estudió en el colegio del Rosario de Bogotá. Leyó ávidamente los románticos franceses y convirtió a Victor Hugo en su maestro y modelo. Su vida transcurrió en medio de las guerras civiles de los liberales y conservadores, la guerra de los mil días, la desmembración de Panamá y la situación de angustia del país finisecular que contribuyó a moldear su poesía influida por Rubén Darío y el romanticismo. Todo esto confluyó en la creación de la ‘Gruta Simbólica’, tertulia literaria excéntrica y nocturna de la Bogotá de 1900. En 1904, dejó el país y vivió en el exterior hasta 1910. En estos años publicó sus mejores libros: Cardos y Lirios (1905), Manojo de Zarzas (1906); Cesta de Lotus (1906); Fronda Lírica (1908), Gotas de ajenjo (1910). Es un poeta popular, y algunos de sus poemas se recitan por doquier en Colombia. Murió, coronado y reconocido, en Usiacurí.
Nació en Chiquinquirá y estudió en el colegio del Rosario de Bogotá. Leyó ávidamente los románticos franceses y convirtió a Victor Hugo en su maestro y modelo. Su vida transcurrió en medio de las guerras civiles de los liberales y conservadores, la guerra de los mil días, la desmembración de Panamá y la situación de angustia del país finisecular que contribuyó a moldear su poesía influida por Rubén Darío y el romanticismo. Todo esto confluyó en la creación de la ‘Gruta Simbólica’, tertulia literaria excéntrica y nocturna de la Bogotá de 1900. En 1904, dejó el país y vivió en el exterior hasta 1910. En estos años publicó sus mejores libros: Cardos y Lirios (1905), Manojo de Zarzas (1906); Cesta de Lotus (1906); Fronda Lírica (1908), Gotas de ajenjo (1910). Es un poeta popular, y algunos de sus poemas se recitan por doquier en Colombia. Murió, coronado y reconocido, en Usiacurí.
García Lorca Federico
Federico García Lorca (1898-1936), poeta y dramaturgo español; es el escritor de esta nacionalidad más famoso del siglo XX y uno de sus artistas supremos. Su asesinato durante los primeros días de la Guerra Civil española hizo de él una víctima especialmente notable del franquismo, lo que contribuyó a que se conociera su obra. Sin embargo, sesenta años después del crimen, su valoración y su prestigio universal permanecen inalterados.
Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, del cineasta Luis Buñuel y del también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34. Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil española, en Granada, donde le fusilaron.
Sus primeros poemas quedaron recogidos en Libro de poemas, de 1921, una antología que tiene grandes logros. En 1922 organizó con el compositor Manuel de Falla, el primer festival de cante jondo (véase Flamenco), y ese mismo año escribió precisamente el Poema del cante jondo, aunque no lo publicaría hasta 1931. El Primer romancero gitano, de 1928, es un ejemplo genial de poesía compuesta a partir de materiales populares, y ofrece una Andalucía de carácter mítico por medio de unas metáforas deslumbrantes y unos símbolos como la luna, los colores, los caballos, el agua, o los peces, destinados a transmitir sensaciones donde el amor y la muerte destacan con fuerza.
Tras los Poemas en prosa, escribió en Nueva York un gran ciclo profético y metafísico en el que el autor apuesta por los oprimidos, sin dejar de sacar a relucir sus obsesiones íntimas. El ciclo iba a constar de dos libros, Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, pero que no se publicó hasta 1940, y Tierra y Luna, del que algunos poemas fueron incluidos en Diván del Tamarit, concluido en 1934, aunque también se publicó póstumamente.
Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esa obra clave de García Lorca que es Poeta en Nueva York, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada. Por su parte, los incompletos Sonetos del amor oscuro, escritos durante una temporada en Nueva Inglaterra (Estados Unidos), expresan una desesperación más personal y constituyen unas muestras admirables de erotismo, que sólo recientemente han sido dadas a conocer.
Otro importante poema de Lorca, dentro de la línea del neopopulismo, es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de 1935, una elegía compuesta al morir ese torero intelectual, amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Mientras que los Seis poemas galegos, del mismo año, consiguen trascender las referencias populares evidentes.
El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida.
Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como “irrepresentables”, El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias.
Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927).
El mundo de García Lorca supone una capacidad creativa, poder de síntesis y facultad natural para captar, expresar y combinar la mayor suma de resonancias poéticas, sin esfuerzo aparente, y llegar a la perfección, no como resultado de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe. La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales.
Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, del cineasta Luis Buñuel y del también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34. Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil española, en Granada, donde le fusilaron.
Sus primeros poemas quedaron recogidos en Libro de poemas, de 1921, una antología que tiene grandes logros. En 1922 organizó con el compositor Manuel de Falla, el primer festival de cante jondo (véase Flamenco), y ese mismo año escribió precisamente el Poema del cante jondo, aunque no lo publicaría hasta 1931. El Primer romancero gitano, de 1928, es un ejemplo genial de poesía compuesta a partir de materiales populares, y ofrece una Andalucía de carácter mítico por medio de unas metáforas deslumbrantes y unos símbolos como la luna, los colores, los caballos, el agua, o los peces, destinados a transmitir sensaciones donde el amor y la muerte destacan con fuerza.
Tras los Poemas en prosa, escribió en Nueva York un gran ciclo profético y metafísico en el que el autor apuesta por los oprimidos, sin dejar de sacar a relucir sus obsesiones íntimas. El ciclo iba a constar de dos libros, Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, pero que no se publicó hasta 1940, y Tierra y Luna, del que algunos poemas fueron incluidos en Diván del Tamarit, concluido en 1934, aunque también se publicó póstumamente.
Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esa obra clave de García Lorca que es Poeta en Nueva York, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada. Por su parte, los incompletos Sonetos del amor oscuro, escritos durante una temporada en Nueva Inglaterra (Estados Unidos), expresan una desesperación más personal y constituyen unas muestras admirables de erotismo, que sólo recientemente han sido dadas a conocer.
Otro importante poema de Lorca, dentro de la línea del neopopulismo, es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de 1935, una elegía compuesta al morir ese torero intelectual, amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Mientras que los Seis poemas galegos, del mismo año, consiguen trascender las referencias populares evidentes.
El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida.
Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como “irrepresentables”, El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias.
Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927).
El mundo de García Lorca supone una capacidad creativa, poder de síntesis y facultad natural para captar, expresar y combinar la mayor suma de resonancias poéticas, sin esfuerzo aparente, y llegar a la perfección, no como resultado de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe. La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales.
Isaacs Jorge
Jorge Isaacs (1837-1895), escritor colombiano cuya fama se debe a un pequeño volumen de poemas, Poesías (1864), y a una sola novela, María (1867), que obtuvo un éxito inmediato y se convirtió en la novela más popular, imitada y leída de Latinoamérica sólo superada, según la crítica, por Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
Isaacs descendía de una rica familia judía británica que se mudó desde Jamaica a una propiedad en el Valle del Cauca, cerca de Cali donde nació. Estudió en Bogotá y, en lugar de seguir la carrera de medicina, como había planeado, se enroló en el Ejército para combatir en la guerra del Cauca (1860-1863), un enfrentamiento civil que destruyó las propiedades de su familia y le privó de sus riquezas.
Reducido a la pobreza, Isaacs se trasladó a Bogotá con el fin de dedicarse a la literatura. Su primera colección de poemas obtuvo un gran éxito, al igual que María, novela lírico sentimental y su mejor obra, que cosechó un éxito espectacular. Antes de finalizar el siglo XIX, llevaba 50 ediciones. La novela, un romance elegíaco, describe una idílica existencia en el valle del Cauca, y contiene pasajes ambientados en África en los que el autor idealiza el noble salvajismo y condena la esclavitud. La historia de los amores de María y su primo Efraín, a la que añade las de otras parejas de jóvenes, que pertenecen a clases sociales y etnias diferentes, se complementan entre sí. Al desarrollo amoroso de los protagonistas corre paralelo un ahondamiento progresivo de la realidad social. Se la puede considerar como novela realista romántica americana por antonomasia, aunque algunos la sitúan dentro del folletín. Además es la obra precursora de la novela regionalista de las décadas de 1920 y 1930.
Isaacs fue incapaz de repetir el éxito de esta su primera novela, a pesar de que continuó intentándolo. Alternó la escritura con varios cargos dentro del funcionariado, y fue cónsul de su país en Chile. Sin embargo, se le denegó repetidamente la posibilidad de recuperar su fortuna familiar y en 1895 murió, en Ibagué, Tolima, en la pobreza.
Isaacs descendía de una rica familia judía británica que se mudó desde Jamaica a una propiedad en el Valle del Cauca, cerca de Cali donde nació. Estudió en Bogotá y, en lugar de seguir la carrera de medicina, como había planeado, se enroló en el Ejército para combatir en la guerra del Cauca (1860-1863), un enfrentamiento civil que destruyó las propiedades de su familia y le privó de sus riquezas.
Reducido a la pobreza, Isaacs se trasladó a Bogotá con el fin de dedicarse a la literatura. Su primera colección de poemas obtuvo un gran éxito, al igual que María, novela lírico sentimental y su mejor obra, que cosechó un éxito espectacular. Antes de finalizar el siglo XIX, llevaba 50 ediciones. La novela, un romance elegíaco, describe una idílica existencia en el valle del Cauca, y contiene pasajes ambientados en África en los que el autor idealiza el noble salvajismo y condena la esclavitud. La historia de los amores de María y su primo Efraín, a la que añade las de otras parejas de jóvenes, que pertenecen a clases sociales y etnias diferentes, se complementan entre sí. Al desarrollo amoroso de los protagonistas corre paralelo un ahondamiento progresivo de la realidad social. Se la puede considerar como novela realista romántica americana por antonomasia, aunque algunos la sitúan dentro del folletín. Además es la obra precursora de la novela regionalista de las décadas de 1920 y 1930.
Isaacs fue incapaz de repetir el éxito de esta su primera novela, a pesar de que continuó intentándolo. Alternó la escritura con varios cargos dentro del funcionariado, y fue cónsul de su país en Chile. Sin embargo, se le denegó repetidamente la posibilidad de recuperar su fortuna familiar y en 1895 murió, en Ibagué, Tolima, en la pobreza.
Jiménez Juan Ramón
Juan Ramón Jiménez (1881-1958), poeta español y premio Nobel de Literatura en 1956.
Nació en Moguer (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, lo conmovieron especialmente en su juventud. También sería importante la lectura de los grandes poetas del simbolismo francés, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía. En 1900 publicó sus dos primeros libros de poemas: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que sería su compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país donde, en 1956, ya muy enfermo, recibió la noticia de la concesión del Premio Nobel.
La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy extensa, con libros que, a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en las sucesivas selecciones. Entre sus principales antologías se encuentran Poesías escojidas (1917), Segunda antolojía poética (1922), Canción (1936) y Tercera antolojía (1957).
La influencia del modernismo se percibe en los primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer, hacia lo inefable, con unos poemas elaborados a partir de sensaciones refinadas, sutiles estados líricos y el énfasis en la importancia de las relaciones entre palabra y música.
Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911).
Diario de un poeta recién casado (1917) fue escrito durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia. Contiene ritmos inspirados por el movimiento del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos.
Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no llegó a publicarse hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se hace “poeta total”, ejemplo de fusión entre el sujeto y el universo, sin que ello implique abandonar la singularidad de la propia voz.
Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro suyo escrito en prosa poética —y al que le debe gran parte de su fama universal— es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.
Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema “Espacio”, Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su “tercera plenitud”, determinada por el contacto directo con el mar.
En Animal de fondo construye el símbolo con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro —que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso—, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.
Su interés por simplificar la ortografía (eliminar la g y sustituirla por la j cuando su sonido es el mismo, o renegar de la x en palabras como “estraño”) atiende, más que a una mera preocupación de gramático, a un mayor acercamiento entre el fonema y la grafía que lo representa, seguramente en la línea de las vanguardias que experimentaron con el valor plástico de la palabra en la página. La letra, al fin y al cabo, es la representación pictórica de un sonido, del mismo modo que las notas en una partitura reproducen los acordes de una composición musical.
Nació en Moguer (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, lo conmovieron especialmente en su juventud. También sería importante la lectura de los grandes poetas del simbolismo francés, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía. En 1900 publicó sus dos primeros libros de poemas: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que sería su compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país donde, en 1956, ya muy enfermo, recibió la noticia de la concesión del Premio Nobel.
La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy extensa, con libros que, a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en las sucesivas selecciones. Entre sus principales antologías se encuentran Poesías escojidas (1917), Segunda antolojía poética (1922), Canción (1936) y Tercera antolojía (1957).
La influencia del modernismo se percibe en los primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer, hacia lo inefable, con unos poemas elaborados a partir de sensaciones refinadas, sutiles estados líricos y el énfasis en la importancia de las relaciones entre palabra y música.
Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911).
Diario de un poeta recién casado (1917) fue escrito durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia. Contiene ritmos inspirados por el movimiento del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos.
Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no llegó a publicarse hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se hace “poeta total”, ejemplo de fusión entre el sujeto y el universo, sin que ello implique abandonar la singularidad de la propia voz.
Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro suyo escrito en prosa poética —y al que le debe gran parte de su fama universal— es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.
Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema “Espacio”, Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su “tercera plenitud”, determinada por el contacto directo con el mar.
En Animal de fondo construye el símbolo con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro —que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso—, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.
Su interés por simplificar la ortografía (eliminar la g y sustituirla por la j cuando su sonido es el mismo, o renegar de la x en palabras como “estraño”) atiende, más que a una mera preocupación de gramático, a un mayor acercamiento entre el fonema y la grafía que lo representa, seguramente en la línea de las vanguardias que experimentaron con el valor plástico de la palabra en la página. La letra, al fin y al cabo, es la representación pictórica de un sonido, del mismo modo que las notas en una partitura reproducen los acordes de una composición musical.
López Luis Carlos
Luis Carlos López (1879-1950), poeta colombiano.
Nació en Cartagena, donde inició estudios de medicina que no terminó a causa de la guerra de los mil días. Leyó mucho, viajo poco, a pesar de que ocupó cargos diplomáticos en Baltimore y Munich. En 1901, dirigió la revista literaria Juventud, y luego, en compañía de su hermano José Guillermo, fundó el diario La Unión Comercial. En 1908, publicó su primer poemario, De mi villorrio, donde se manifiesta lo que va a ser una constante de su poesía: los personajes cotidianos presentados con delicadeza y humor. A este primer libro le siguen: Posturas difíciles (1909) y Por el atajo (1920). Después de su muerte, acaecida en 1950, aparecieron sus poemas recogidos en: Sus Versos (1973) y Obra poética (1984). Poetas contemporáneos españoles y americanos como Unamuno, Gerardo Diego, Rubén Darío, Vicente Huidobro, entre otros, reconocieron en El Tuerto (apodo que le habían dado sus amigos) uno de los grandes de la América Hispana.
Nació en Cartagena, donde inició estudios de medicina que no terminó a causa de la guerra de los mil días. Leyó mucho, viajo poco, a pesar de que ocupó cargos diplomáticos en Baltimore y Munich. En 1901, dirigió la revista literaria Juventud, y luego, en compañía de su hermano José Guillermo, fundó el diario La Unión Comercial. En 1908, publicó su primer poemario, De mi villorrio, donde se manifiesta lo que va a ser una constante de su poesía: los personajes cotidianos presentados con delicadeza y humor. A este primer libro le siguen: Posturas difíciles (1909) y Por el atajo (1920). Después de su muerte, acaecida en 1950, aparecieron sus poemas recogidos en: Sus Versos (1973) y Obra poética (1984). Poetas contemporáneos españoles y americanos como Unamuno, Gerardo Diego, Rubén Darío, Vicente Huidobro, entre otros, reconocieron en El Tuerto (apodo que le habían dado sus amigos) uno de los grandes de la América Hispana.
Lugones Leopoldo
Leopoldo Lugones (1874-1938), poeta, narrador y ensayista argentino, natural de la provincia de Córdoba. Tuvo una variada actuación política, ya que tuvo contacto con el socialismo (fue uno de sus iniciadores en Argentina), el liberalismo, el conservadurismo y, finalmente, desde 1924, el fascismo.
Nació en el departamento cordobés de Río Seco, pero se trasladó con sus padres a Santiago del Esterio y posteriormente a Ojo de Agua, donde cursó estudios primarios. Más tarde, se marchó a Córdoba para cursar estudios secundarios. En esa ciudad inició su vida literaria y periodística. Empezó a escribir en La Nación en 1895, promovido por su amigo Rubén Darío. A partir de 1901 desempeñó diversos cargos educativos. Viajó por Europa y vivió en París antes de la I Guerra Mundial. De vuelta a su país, dirigió el suplemento literario de La Nación y fue bibliotecario del Consejo de Educación.
Lugones practicó diversos géneros. Como poeta, se inició en 1897 con Las montañas del oro, con versos medidos y libres, y prosa poética, en plena eclosión del modernismo. La atmósfera decadente y simbolista se prolonga en Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909), que recibió una crítica feroz, siempre bajo la influencia de Rubén Darío. Su registro poético cambia luego con las Odas seculares (1910), exaltación de las riquezas argentinas inspirada en Virgilio. Su poesía se vuelve intimista y cotidiana en El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917) y Las horas doradas (1922). Su última manera es la poesía narrativa: Poemas solariegos (1927) y el póstumo Romances del Río Seco.
Como cuentista se le deben Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926), que desarrollan la literatura fantástica que se liga con Horacio Quiroga y anuncia a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. El relato histórico sobre la guerra de la independencia anima La guerra gaucha y las meditaciones esotéricas de teosofía, una olvidable novela, El ángel de la sombra (1926).
En el campo de la historia cuentan El imperio jesuítico (1904), Historia de Sarmiento (1911) y El payador (1916), una serie de conferencias sobre el Martín Fierro de José Hernández.
Lugones tradujo pasajes de La Iliada de Homero y estudió aspectos de la Grecia clásica en Las limaduras de Hephaestos (1910) y las dos series de Estudios helénicos (1924 y 1928). La evolución de su pensamiento político puede seguirse en libros como Mi beligerancia, La patria fuerte y La grande Argentina. Lugones, controvertido por sus opiniones políticas, es una de las figuras capitales de la literatura argentina.
Nació en el departamento cordobés de Río Seco, pero se trasladó con sus padres a Santiago del Esterio y posteriormente a Ojo de Agua, donde cursó estudios primarios. Más tarde, se marchó a Córdoba para cursar estudios secundarios. En esa ciudad inició su vida literaria y periodística. Empezó a escribir en La Nación en 1895, promovido por su amigo Rubén Darío. A partir de 1901 desempeñó diversos cargos educativos. Viajó por Europa y vivió en París antes de la I Guerra Mundial. De vuelta a su país, dirigió el suplemento literario de La Nación y fue bibliotecario del Consejo de Educación.
Lugones practicó diversos géneros. Como poeta, se inició en 1897 con Las montañas del oro, con versos medidos y libres, y prosa poética, en plena eclosión del modernismo. La atmósfera decadente y simbolista se prolonga en Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909), que recibió una crítica feroz, siempre bajo la influencia de Rubén Darío. Su registro poético cambia luego con las Odas seculares (1910), exaltación de las riquezas argentinas inspirada en Virgilio. Su poesía se vuelve intimista y cotidiana en El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917) y Las horas doradas (1922). Su última manera es la poesía narrativa: Poemas solariegos (1927) y el póstumo Romances del Río Seco.
Como cuentista se le deben Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926), que desarrollan la literatura fantástica que se liga con Horacio Quiroga y anuncia a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. El relato histórico sobre la guerra de la independencia anima La guerra gaucha y las meditaciones esotéricas de teosofía, una olvidable novela, El ángel de la sombra (1926).
En el campo de la historia cuentan El imperio jesuítico (1904), Historia de Sarmiento (1911) y El payador (1916), una serie de conferencias sobre el Martín Fierro de José Hernández.
Lugones tradujo pasajes de La Iliada de Homero y estudió aspectos de la Grecia clásica en Las limaduras de Hephaestos (1910) y las dos series de Estudios helénicos (1924 y 1928). La evolución de su pensamiento político puede seguirse en libros como Mi beligerancia, La patria fuerte y La grande Argentina. Lugones, controvertido por sus opiniones políticas, es una de las figuras capitales de la literatura argentina.
Machado Antonio
Antonio Machado (1875-1939), poeta y prosista español, perteneciente al movimiento literario conocido como generación del 98. Probablemente sea el poeta de su época que más se lee todavía.
Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que sería gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que murió en 1912. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Durante las décadas de 1920 y 1930 escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Collioure, donde murió en febrero.
Su primer libro es Soledades, de 1903, unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Campos de Castilla, de 1912, supone, aparte de una indagación sobre sí mismo, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de “la España que bosteza” junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas. De esa época queda una importante obra en prosa, de tipo filosófico, Los complementarios, publicada póstumamente, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos. Nuevas canciones, de 1914, continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. Hubo nuevas ediciones de Poesías completas, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, “Juan de Mairena” y “Abel Martín”, más un tercero que se llama como el poeta, que son autores de los nuevos poemas y de comentarios en prosa. También pertenecen a esta época algunos sugerentes desarrollos poéticos del surrealismo. En 1936, publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, que constituye una colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX. La Guerra Civil le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político, como ocurre en La guerra, de 1937, que no desdicen de su producción anterior. En 2001 se publicaron póstumamente sus Prosas dispersas (1893-1936), un volumen que recoge cartas y escritos inéditos de la más variada índole.
Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que sería gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que murió en 1912. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Durante las décadas de 1920 y 1930 escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Collioure, donde murió en febrero.
Su primer libro es Soledades, de 1903, unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Campos de Castilla, de 1912, supone, aparte de una indagación sobre sí mismo, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de “la España que bosteza” junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas. De esa época queda una importante obra en prosa, de tipo filosófico, Los complementarios, publicada póstumamente, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos. Nuevas canciones, de 1914, continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. Hubo nuevas ediciones de Poesías completas, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, “Juan de Mairena” y “Abel Martín”, más un tercero que se llama como el poeta, que son autores de los nuevos poemas y de comentarios en prosa. También pertenecen a esta época algunos sugerentes desarrollos poéticos del surrealismo. En 1936, publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, que constituye una colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX. La Guerra Civil le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político, como ocurre en La guerra, de 1937, que no desdicen de su producción anterior. En 2001 se publicaron póstumamente sus Prosas dispersas (1893-1936), un volumen que recoge cartas y escritos inéditos de la más variada índole.
John Milton
John Milton (1608-1674), poeta y ensayista inglés, autor de una obra rica y densa, que ha ejercido una influencia indiscutible en poetas posteriores. Milton dedicó su prosa a la defensa de las libertades civiles y religiosas y es para muchos el más grande poeta inglés después de Shakespeare.
Milton nació en Londres, el 9 de diciembre de 1608. Estudió en el St Paul's School y el Christ's College, en la Universidad de Cambridge. En un principio quiso ser sacerdote, pero sus crecientes discrepancias con la cúpula del clero anglicano, unidas al despertar de sus intereses poéticos, le llevaron a abandonar este propósito. De 1632 a 1638 vivió en la casa de campo de su padre, en Horton (Buckinghamshire), y allí comenzó a preparar su carrera poética a través de un ambicioso programa de lecturas de los clásicos griegos y romanos, además de historia política y eclesiástica. De 1638 a 1639 viajó por Francia e Italia, donde conoció a las principales figuras literarias de la época. De regreso a Inglaterra se estableció en Londres y comenzó a escribir una serie de tratados sociales, religiosos y políticos.
En 1642, se casó con Mary Powell, quien lo abandonó semanas más tarde por su incompatibilidad de caracteres, pero se reconcilió con él en 1645. Mary Powell murió en 1652. Milton defendió en sus escritos la causa parlamentaria durante la guerra civil entre parlamentarios y leales a la Corona, y en 1649 fue nombrado secretario de Asuntos Exteriores por el gobierno de la Commonwealth. Alrededor de 1652 quedó totalmente ciego y tuvo que realizar su trabajo literario con la ayuda de un secretario. Gracias a la colaboración del poeta Andrew Marvell, pudo continuar con sus responsabilidades políticas hasta la restauración de Carlos II, en 1660. En 1656 se casó por segunda vez, pero su esposa murió dos años más tarde, al dar a luz una hija que sólo vivió unos meses. Con la llegada de la restauración Milton fue condenado a prisión, durante un breve periodo de tiempo, por haber prestado su apoyo al Parlamento. En 1663, se casó por tercera vez y vivió recluido hasta su muerte, el 8 de noviembre de 1674
En las memorias escritas por algunos de sus contemporáneos se define la personalidad de Milton como una singular combinación de gracia y dulzura, de fuerza y severidad, capaz de llegar en ocasiones hasta la violencia. En algunos de sus propios escritos, Milton revela su arrogancia y amargura. Aunque aislado y atormentado por la ceguera, logró culminar sus objetivos y desarrollar las tareas que se había impuesto, iluminando la oscuridad de sus días con la música y la conversación.
La obra de John Milton está marcada por su elevado idealismo religioso y su interés por los temas cósmicos. En ella revela un gran conocimiento de los clásicos latinos, griegos y hebreos. Su verso libre es rico y variado, y está modulado con tal maestría que se ha llegado a comparar con los tonos de un órgano.
Su trayectoria como escritor puede dividirse en tres periodos. El primero, que abarca de 1625 a 1640, corresponde a sus primeras obras, y en él se incluyen los poemas escritos durante sus años de estudiante en Cambridge: la oda ‘La mañana del nacimiento de Cristo’ (1629), el soneto ‘Sobre Shakespeare’ (1630), ‘L'Allegro’ y ‘Il Penseroso’ (ambos probablemente de 1631), ‘Tiempo’ (c.1632), ‘Una música solemne’ (1632-c.1633), las mascaradas Arcades (1632-c.1634) y Comus (1634), y la elegía Lycidas (1637), que aborda el temor a la muerte prematura y la ambición insatisfecha. Se aprecia en estas obras un creciente dominio de la estrofa y la estructura, y en ellas aparecen ya imágenes y nombres propios que figurarán también en escritos posteriores.
Su segundo periodo, de 1640 a 1660, estuvo dedicado principalmente a la redacción de ensayos que lo convirtieron en el más hábil polemista de su época. En sus primeros ensayos, Milton atacaba a los obispos y defendía la necesidad de difundir el espíritu de la reforma inglesa. El primero de los ensayos publicados de este segundo periodo fue Reformas de la disciplina de la Iglesia en Inglaterra (1641); mientras que el más exhaustivo y elaborado, en lo que a su argumentación se refiere, fue La razón del gobierno de la Iglesia (1641-1642), que incluye además una importante disgresión en la que Milton habla de su primera infancia, su educación y sus ambiciones. (Este tipo de reflexiones autobiográficas salpican toda su obra en prosa). La segunda fase de su preocupación por los problemas políticos y sociales produjo, entre otras obras, la Doctrina y disciplina del divorcio (1643), donde el autor afirma que como el matrimonio se basa en una afinidad intelectual, además de física, debe concederse el divorcio por incompatibilidad de caracteres; y la más famosa de sus obras en prosa, Areopagitica (1644), una encendida defensa de la libertad de expresión. En su obra Sobre la educación (1644) Milton aboga por un sistema que combine la instrucción clásica, destinada a preparar al estudiante para servir al gobierno de su país, con la formación religiosa. El tercer grupo de ensayos incluye sus escritos para justificar la ejecución de Carlos I. El primero de los comprendidos en este grupo, El ejercicio de la magistratura y el reinado (1649), aborda cuestiones institucionales e incide especialmente en los derechos del pueblo contra los tiranos. En su último grupo de ensayos, entre los que destaca Tratado de poder civil en causas eclesiásticas (1659), ofrece ideas prácticas para reformar el gobierno y se muestra contrario a la existencia de un clero profesional, defendiendo la libertad individual para interpretar las Escrituras de acuerdo con la propia conciencia.
Durante sus años de ensayista y político Milton compuso parte de su gran poema épico, Paraíso perdido, además de 17 sonetos, entre los que figuran ‘Sobre su ceguera’ (c.1652-1655) y ‘Sobre su esposa muerta’ (1658). El apogeo de su carrera poética llegó en el periodo comprendido entre 1660 y 1674, cuando completó Paraíso perdido (1667) y compuso además Paraíso recuperado (1671) y el drama poético Samson Agonistes (1671).
El Paraíso perdido está considerada como la obra maestra de Milton, y uno de los grandes poemas de la literatura universal. En sus doce cantos narra la historia de la caída de Adán en un contexto de drama cósmico y profundas especulaciones. El objetivo del poeta era “justificar el comportamiento de Dios hacia los hombres”. El poema denota una imaginación desbordante y una abrumadora capacidad intelectual, y el estilo de Milton alcanza en él la máxima fuerza y exaltación. El Paraíso recuperado, que habla de la salvación humana a través de Cristo, es una obra más breve y menor, a pesar de su riqueza y su fuerza. En Samson Agonistes, una tragedia basada en el modelo griego y escrita en parte en verso blanco y en parte en verso coral sin rima y de longitud variable, Milton se basa en la leyenda de Sansón, incluida en el Antiguo Testamento, con el fin de proporcionar a los derrotados puritanos ingleses el valor necesario para triunfar a través del sacrificio.
Milton nació en Londres, el 9 de diciembre de 1608. Estudió en el St Paul's School y el Christ's College, en la Universidad de Cambridge. En un principio quiso ser sacerdote, pero sus crecientes discrepancias con la cúpula del clero anglicano, unidas al despertar de sus intereses poéticos, le llevaron a abandonar este propósito. De 1632 a 1638 vivió en la casa de campo de su padre, en Horton (Buckinghamshire), y allí comenzó a preparar su carrera poética a través de un ambicioso programa de lecturas de los clásicos griegos y romanos, además de historia política y eclesiástica. De 1638 a 1639 viajó por Francia e Italia, donde conoció a las principales figuras literarias de la época. De regreso a Inglaterra se estableció en Londres y comenzó a escribir una serie de tratados sociales, religiosos y políticos.
En 1642, se casó con Mary Powell, quien lo abandonó semanas más tarde por su incompatibilidad de caracteres, pero se reconcilió con él en 1645. Mary Powell murió en 1652. Milton defendió en sus escritos la causa parlamentaria durante la guerra civil entre parlamentarios y leales a la Corona, y en 1649 fue nombrado secretario de Asuntos Exteriores por el gobierno de la Commonwealth. Alrededor de 1652 quedó totalmente ciego y tuvo que realizar su trabajo literario con la ayuda de un secretario. Gracias a la colaboración del poeta Andrew Marvell, pudo continuar con sus responsabilidades políticas hasta la restauración de Carlos II, en 1660. En 1656 se casó por segunda vez, pero su esposa murió dos años más tarde, al dar a luz una hija que sólo vivió unos meses. Con la llegada de la restauración Milton fue condenado a prisión, durante un breve periodo de tiempo, por haber prestado su apoyo al Parlamento. En 1663, se casó por tercera vez y vivió recluido hasta su muerte, el 8 de noviembre de 1674
En las memorias escritas por algunos de sus contemporáneos se define la personalidad de Milton como una singular combinación de gracia y dulzura, de fuerza y severidad, capaz de llegar en ocasiones hasta la violencia. En algunos de sus propios escritos, Milton revela su arrogancia y amargura. Aunque aislado y atormentado por la ceguera, logró culminar sus objetivos y desarrollar las tareas que se había impuesto, iluminando la oscuridad de sus días con la música y la conversación.
La obra de John Milton está marcada por su elevado idealismo religioso y su interés por los temas cósmicos. En ella revela un gran conocimiento de los clásicos latinos, griegos y hebreos. Su verso libre es rico y variado, y está modulado con tal maestría que se ha llegado a comparar con los tonos de un órgano.
Su trayectoria como escritor puede dividirse en tres periodos. El primero, que abarca de 1625 a 1640, corresponde a sus primeras obras, y en él se incluyen los poemas escritos durante sus años de estudiante en Cambridge: la oda ‘La mañana del nacimiento de Cristo’ (1629), el soneto ‘Sobre Shakespeare’ (1630), ‘L'Allegro’ y ‘Il Penseroso’ (ambos probablemente de 1631), ‘Tiempo’ (c.1632), ‘Una música solemne’ (1632-c.1633), las mascaradas Arcades (1632-c.1634) y Comus (1634), y la elegía Lycidas (1637), que aborda el temor a la muerte prematura y la ambición insatisfecha. Se aprecia en estas obras un creciente dominio de la estrofa y la estructura, y en ellas aparecen ya imágenes y nombres propios que figurarán también en escritos posteriores.
Su segundo periodo, de 1640 a 1660, estuvo dedicado principalmente a la redacción de ensayos que lo convirtieron en el más hábil polemista de su época. En sus primeros ensayos, Milton atacaba a los obispos y defendía la necesidad de difundir el espíritu de la reforma inglesa. El primero de los ensayos publicados de este segundo periodo fue Reformas de la disciplina de la Iglesia en Inglaterra (1641); mientras que el más exhaustivo y elaborado, en lo que a su argumentación se refiere, fue La razón del gobierno de la Iglesia (1641-1642), que incluye además una importante disgresión en la que Milton habla de su primera infancia, su educación y sus ambiciones. (Este tipo de reflexiones autobiográficas salpican toda su obra en prosa). La segunda fase de su preocupación por los problemas políticos y sociales produjo, entre otras obras, la Doctrina y disciplina del divorcio (1643), donde el autor afirma que como el matrimonio se basa en una afinidad intelectual, además de física, debe concederse el divorcio por incompatibilidad de caracteres; y la más famosa de sus obras en prosa, Areopagitica (1644), una encendida defensa de la libertad de expresión. En su obra Sobre la educación (1644) Milton aboga por un sistema que combine la instrucción clásica, destinada a preparar al estudiante para servir al gobierno de su país, con la formación religiosa. El tercer grupo de ensayos incluye sus escritos para justificar la ejecución de Carlos I. El primero de los comprendidos en este grupo, El ejercicio de la magistratura y el reinado (1649), aborda cuestiones institucionales e incide especialmente en los derechos del pueblo contra los tiranos. En su último grupo de ensayos, entre los que destaca Tratado de poder civil en causas eclesiásticas (1659), ofrece ideas prácticas para reformar el gobierno y se muestra contrario a la existencia de un clero profesional, defendiendo la libertad individual para interpretar las Escrituras de acuerdo con la propia conciencia.
Durante sus años de ensayista y político Milton compuso parte de su gran poema épico, Paraíso perdido, además de 17 sonetos, entre los que figuran ‘Sobre su ceguera’ (c.1652-1655) y ‘Sobre su esposa muerta’ (1658). El apogeo de su carrera poética llegó en el periodo comprendido entre 1660 y 1674, cuando completó Paraíso perdido (1667) y compuso además Paraíso recuperado (1671) y el drama poético Samson Agonistes (1671).
El Paraíso perdido está considerada como la obra maestra de Milton, y uno de los grandes poemas de la literatura universal. En sus doce cantos narra la historia de la caída de Adán en un contexto de drama cósmico y profundas especulaciones. El objetivo del poeta era “justificar el comportamiento de Dios hacia los hombres”. El poema denota una imaginación desbordante y una abrumadora capacidad intelectual, y el estilo de Milton alcanza en él la máxima fuerza y exaltación. El Paraíso recuperado, que habla de la salvación humana a través de Cristo, es una obra más breve y menor, a pesar de su riqueza y su fuerza. En Samson Agonistes, una tragedia basada en el modelo griego y escrita en parte en verso blanco y en parte en verso coral sin rima y de longitud variable, Milton se basa en la leyenda de Sansón, incluida en el Antiguo Testamento, con el fin de proporcionar a los derrotados puritanos ingleses el valor necesario para triunfar a través del sacrificio.
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